martes, 11 de agosto de 2015

Le Gaspillage

Lorsque nous sommes arrivés en France j'ai noté une énorme différence entre nous, provenant d'un pays dit aujourd’hui émergeant, et un pays considéré comme développé, évidemment dans beaucoup des aspects, mais mon discours cette fois-ci sera sur le gaspillage.

Je me rappelle avoir déjà dédié quelques lignes à la façon dont l'eau est utilisé. À mon avis, rien n'a encore changé.

Néanmoins, ce qui a attiré mon attention il y a quelques mois est l’intérêt généralisé par le gaspillage alimentaire. Si j'ai bien compris, l'Assemblée Nationale a passé ou au moins, a essayé de passer une loi qu'interdirait la destruction des produits invendus mais qui restent consommables. Mais, au delà de la loi et ses interdictions, ce qui me fait peur et que je sens incroyable est que au lieu d'avoir l'opportunité de donner aux associations ou aux refuges pour les sans abris est que le débat soit concentré sur un remède de correction, pourquoi pas changer d'habitude ? Mais qui suis-je pour en parler des lois... ?

Bref, ce que je vois, ce que je peux témoigner est que la poubelle de l'immeuble où j'habite, et même beaucoup des poubelles dont je traverse dans mon chemin chaque matins sont tous plein de nourriture qui n'a pas été consommée. Pourquoi ? Il me semble urgent faire apprendre aux adultes aussi comme aux enfants qu'on achète seulement ce qu'on arrive à manger, pas plus. Il faut qu'on fasse conscience de notre capacité de consommation et aussi de la pollution généré par elle même. Alors, pourquoi polluer encore plus avec tout ça que nous n'avons pas eu le temps de manger ?

De l'autre côté j'ai assisté à une émission télé avec des grands cuisiniers qui dès ses fourneaux font leurs astuces pour convaincre ses convives dans ses restaurants étoilés ou même des populations dans les places des villes françaises tout ce qu'on arrive à faire manger aux autres avec des produits pas encore pourri mais déjà considérés comme immangeable et alors, au coin de la rue, ou prêts pour être retirés par le service de propreté de la mairie. Ils ont fait les courses dans les poubelles des magasins, auprès des commerçants de marché avant qu'ils jettent tous les invendus. Le résultat : Bluffant, époustouflant et des applaudissements comme s'il s’agissait du jamais vu. Mon opinion : C'est bien que les gens fassent conscience du gaspillage, qu'il faut que tous nous faisons des efforts partout. Il faut rien acheter que ce qu'on a vraiment besoin. Pourquoi frigorifier pendant deux semaines des pâtes fraîches si le plat sera préparé quand les pâtes ne seront plus fraîches.

Peut-être mon discours semble con, peut-être fou, néanmoins j'espère trouver un juste milieu et participer dans ce mouvement anti-gaspillage. Il ne semble pas du tout difficile à suivre, il faut seulement un peut de planification.  

domingo, 9 de agosto de 2015

Baking Bread

Bread, like most food may describe in one way or another how people relate to it according to their culture. For example, in Mexico most people will eat a tortilla, if you are in the north it most probably be a flour tortilla, in the center or in the south, it will be white corn tortilla, though it can also be of blue corn, and nowadays they have made some with chipotle or poblano added, or using a mixture of corn with cactus -the latter mostly preferred by ladies of all ages because of the lesser calorie intake. In France, like in most European countries, bread is what accompanies a meal.White, majorly, but whole wheat and organic in the poshest bakeries of the Ville Lumière.


When we first arrived here we did not enjoy completely the texture of what it is known as a Baguette Tradition. Little by little we not only got used to it, but we learned to enjoy its flavor and textures. Oh, and we also found where the good bread was sold. One of the reasons for choosing to live this culinary adventure was my intention to find the secret to French bread baking. However, and unfortunately, this is not one class I will have for the time-being. It will take place, just not for now. Since the feeling of 'urgency', if I may be allowed to use such a term, was a shared with another one of my classmates, we decided to ask a third fellow student who has already gone through the pastry road to show us how to work the dough.

He gladly agreed to show us. We just needed to get our hands on the recipe to avoid making mistakes when measuring ingredients, since bread needs a certain amount of yeast, especially yeast. Got'em. Now we just needed to mix it, wham it, and dry it.

Oh my God! It was like a little peace of heaven. We prepared and insane amount of bread, some were baguettes. Other pieces were pain de mie, also known as white bread. We spreaded butter and ate it as it came out of the oven. It was like a bread feast. We forced ourselves to stop eating it. We sprinkled zathar to some, oat to some others, a few more were plain. But all of the pieces were equally tasty.

Truly, now my relationship with bread is different, like with most of the food, and although I still can't bake a perfect brioche, I will keep on trying to nail it -preferably before attending the corresponding class. It's just pride, I think.

Now, whenever I leave France, another little piece of the Héxagone will inhabit our home thanks to its bread, its home-baked bread. Care for some?


sábado, 8 de agosto de 2015

El día que el horno me jugó una mala broma el día menos indicado

Tras el entrenamiento del Reto de los 10 platos al que dediqué mi entrada anterior estaba yo completamente segura que no importaba qué me tocara preparar el día de mi examen, que estaría yo tranquila. Sabía los pasos, el tiempo y hasta cómo presentar mis preparaciones. Incluso sabía cuál receta era mi preferida y cuál pensaba yo era mejor para alguien más.

Así pues, llegué aproximadamente unos 45 minutos antes de la hora que indicaba mi entrada a la cocina. De inmediato me puse de uniforme de cocina; filipina, mandil, pantalón y gorro. Platiqué con algunos compañeros según éstos llegaban al Jardín de Invierno. Unos iban terminando y se les veía el cansancio iluminado por la sonrisa de alivio que indica que hizo uno su mejor esfuerzo y que ya terminó la odisea culinaria del día. Otros, al igual que yo, esperábamos turno de entrada llenos de incertidumbre sobre cuál platillo nos tocaría preparar para el jurado. Aquí entre nos, yo quería que me tocara el Pastel de Gallina de Guinea, pues aunque había que comenzar con mucha rapidez, al final solamente había que esperar que ésta se cociera adecuadamente en el horno, que el centro del pastel de carne llegara a la temperatura adecuada para estar segura que nada estaba crudo.

Aún me quedaban unos 15 minutos antes de la hora indicada para mi entrada a la cocina, pero decidí, junto con mi compañero de origen polaco de presentarnos en la puerta ante al Chef y ver si éste nos daba entrada y nos permitía irnos instalando en las estaciones de trabajo. Primero entré yo, seleccioné mi receta al azar y me entregaron mi canasta de víveres. Decidí comenzar por el plato técnico que todos debíamos preparar; una salsa bernesa. Creo que la podía hacer con los ojos cerrados. Tardé unos cuántos minutos para entregarla para que fuera degustada y parecía ser del agrado del Chef. Con una sonrisa y motivada por haber recibido buena retroalimentación puse manos a la obra a mi platillo y aunque no me había tocado la receta anhelada, tampoco estaba a disgusto. Debía preparar una Gallina de Guinea en salsa de Calvados -licor de manzana. Hice mis preparaciones previas, limpié mi ave y piqué las verduras, manzanas, todo... El tiempo era oro y había que aprovecharlo al máximo.

Metí el animalito en cuestión al horno todo embadurnado de mantequilla como indicaba la receta. 10 minutos más tarde lo volté de un costado y a los 20 minutos repetí la operación. Supuestamente con media hora bastaba para que estuviera listo y que sería entonces cuando podría yo aspirar a reducir mi salsa, la cual debería quedar cremosita y llena de sabor. El Chef me indicó que me quedaban 35 minutos antes de tener que enviar mi plato a los jueces para que éstos lo degustaran. Debo confesar que fue tal mi sorpresa que se lo hice saber. Él me aconsejó entonces tomarme mi tiempo para comenzar a limpiar mi estación de trabajo. Pero bien dicen por ahí que Uno dice, Dios dispone y llega el diablo y todo lo descompone. Pasaron los 30 minutos de cocción y la bendita bestiecilla seguía cruda. Dejé otros 10 minutos subiendo la temperatura pero previne al Chef. Decidimos cambiar de horno y subirle la temperatura aún más. El Chef previno al jurado. Esa gallina estaba muy rejega. El tiempo se agotó y el chingado pájaro seguía crudo. Me preguntaron cuánto tiempo. Pedí 10 minutos.

Finalmente estuvo lista, pero mi salsa no redujo como era debido, comencé a tomar malas decisiones y estuve a punto de cortarla. ¡MIEEEERDA!

Emplaté como pude. Una asistente me ayudó a hacer que el platón que debía ser digno de un buen servicio a la francesa se viera tan solo decente. Nada espectacular como había yo previsto, ni modo. Despiecé el ave tratando de no quemarme demasiado en el proceso. Gracias a Dios que me había entrenado, solo por eso sabía prácticamente de memoria lo que había que hacer.

El plato salió.

Para mi gusto la cocción estaba en el límite y que hubiera agradecido un par de minutos más, pero no contaba yo con ellos. Las piernas me temblaban. Comencé a recoger mis triques sin pena ni gloria, solo esperando que el teléfono no sonara las próximas 24 horas diciéndome que había reprobado porque el horno no funcionaba como era debido impidiéndome preparar mi mejor versión del platillo.

El Chef, al final, me dijo que tenía dos noticias para mi. Una buena y una mala. Yo le contesté que la mala era que mi salsa "apestaba", él asintió, pero me reconfortó reiterándome que mi cocción había estado perfecta, al punto. Sonreí y hasta le abracé. Sí sí, es una total falta de respeto, pero fue como si la media tonelada de pena y tristeza que me atormentaba en ese momento me la hubieran quitado de encima.

Claro está que no hay evidencia fotográfica de la experiencia... antes doy gracias que hubo qué enviar al jurado y que éstos no me penalizaron demasiado.


viernes, 24 de julio de 2015

Getting Ready for the Second Round of Exams

Working solo on Day 1
As the Intermediate Cuisine term approached its end, some of my friends and I got a little bit anxious about the exams. There was quite a bit of information to retain regarding France and its products, its agriculture, and its preparations. We decided to go through the material before our exam while enjoying a great cheese platter from different corners of the Hégaxone. Unfortunately for us, we did not do as brilliantly as we would have wanted to perform in our written tests. Maybe our foodie study group method was not good enough. However, what we did know was that we had to nail the practical exam if we wanted to pass our Certificate with flying colors. So, without further ado my dear friend Ashley and I decided to cook ourselves our way through the 10 recipes we were going to blindly choose from in exam day.


And voilà the trout on Day 2
If I had to summarize the experience in as few sentences as possible, I would say it was an effort that included 2 cooks, 2 critics, 2 chicken, 1 duck, 2 guinea fowls, 2 red mullets, 2 rabbits, 1 monkfish tail, 4 trouts, and a rack of lamb, a whole bunch of veggies, herbs, garlic, oil, cheese, cream, and about 1 kilo of butter. It also required 3 grocery shopping trips to what became my favourite market in Paris (Marché de Passy), and about 30 hours of cooking in about a week and a half. Thankfully, neither a lot of burns nor a lot of cuts happened during what I ended up calling our "10-Dish Challenge", and the best of all is that we got to have two or three grandious buffets for dinner at home, but we also had a chance to really reflect on what we wanted to achieve with each preparation, and how to plate them.

Dinner on Day 3

On a first round we separately worked the trouts and rabbits. However, for the 8 remaining dishes we thought it would be better and way more cost-effective to do some teamwork and treat ourselves after the hard work of each session to a home cooked restaurant quality dinner.

"Dinner has been served"
Day 4
Now we were surely ready for the exam. We knew everything by heart and were sure that the allotted time was enough for us to prepare good food. The best of it all, no one needed neither Tums nor Alka-Seltzer after what might some even would have considered the banquet dinners served at the Très Petit Château.

jueves, 23 de julio de 2015

The Bloody Chicken

As my French Cuisine training adventure continues, the Intermediate Cuisine Syllabus is all about the terroir. It's getting to know what comes from where, and in many cases though we don't get to try out the finest presentation, what we experience is the rustic homey style of a stew or a casserole, or what French grandmothers would prepare for their little ones when they get pampered. And this was what Chef Caals had in store for us as a mid-term Demonstration class.

And so, the journey began. We went all the way to the region of Berry. Karine, one of the school administration managers came to talk to us about it since she is originally from this area located in the center of France and told us a bit about the place where she grew up and her grandmother's cooking for Easter. She said today's menu reminded her of that. But I won't spoil it, I remember she said, for Chef Caals will prepare it marvellously and I shall be back in a few hours to taste his delicacies. She left and we were ready to begin.

It turns out the Berry is a region that was originally a Province of France and disappeared during the French Revolution and now hosts three Départements: Cher, Indre, and Vienne.

But back to the cooking. Now, I want to assume that almost anyone who is familiar with traditional French cuisine knows what Coq au Vin is, or at least that it exists. Well, I thought THAT was what we were cooking, unless it wasn't. It's called Coq en Barbouille. It turns out they are similar, but the latter requires the sauce to be thickened with blood. And of course I am not scared of it, however, I am not fond of it either. In my natal Mexico people like eating blood sausages known as moronga, but it has never appealed to me either. So, I was not very eager to try it.

Barbouille, after a bit of investigation here and there I found has to do with "bad paintings", so it translates to slang and someone who is lazy for he "paints on Sunday", my source said -not Wikipédia. So, it seems it's all about a lazy rooster whose hens are no longer producing eggs and it is destined to become "stew" since it is no longer useful otherwise. Sad, isn't it? Now, the blood originally would come from the same rooster, but now it doesn't -except in the farm, said Karine. Now we use pig's blood. It's just easier -and legal, to get one hands' on it.

In the end, it turned out that if we didn't want to thicken with the blood we would be allowed to use something else like corn starch. I decided to take this road. A little voice in my head told me that pig's blood wasn't the healthiest choice... And I know it would have only been a droplet or two, but I think I was not ready to incorporate such an ingredient to my preparation. Who knows? Maybe I'll try it more courageously in the near future. In the meantime, this is what I served and at school as well as at home, tasters were satisfied with it.


Oh, and Karine loved the one the chef prepared. I tried the version without blood and have to say it was not bad either.

miércoles, 22 de julio de 2015

The Forgotten Dessert


I remembered counting 10 courses, and then, after doing my recount in this corner of mine, they didn't add up. I thought I would probably had miscounted, so, the post was published. I felt extremely honored for seeing clics here and there from various parts of the world. I also felt very happy for my fellow cooks, I liked people reading about their creations. Then, one of them ironically thanked me for not mentioning his dessert. Honestly, I thought something like "F#%$, yes... that was the one I forgot. And I was right, there were ten! I promised to sit down and write about it, and then I thought about this dish when it was served to me. Yes, I liked it. Yes, I enjoyed it. Yes, the dish and its flavors worked very well for me. Yet, there was something I remembered I didn't quite enjoy about. But, what was it?

I stared at the picture for maybe a minute or so. It all came back. For those who are not fans of high sugar intake this would probably be the best end of a meal. It is acidic, with a note of freshness, a bit creamy, and not really chocolatey. It had it all. However, for I have become a more demanding foodie lately, I thought this was a dessert which wanted to take a risk, and mid-preparation the pastry chef was shy. Maybe because it was a first attempt. I would have gone wilder on the reduction of the balsamic vinegar, and made it stronger on the basil in the cream. But, that's the "gourmande" me speaking.

I have to say this was the first dessert of the evening, and which I was able to take thanks to the "Tour Normande" we were served in between the meal and the sweets of the evening, and that revisiting my analysis and trying to understand what my young cook served... I guess it was a nice and subtle introduction to the sugar table.

I think I'll try to imitate it (my way, obviously), tonight at home.
In the meantime, Bon Appétit, les amis !

martes, 7 de julio de 2015

The 10-course Meal... I think!

A tasting menu generally makes one think that there will be little food to eat. Having a cook at home may sound like a little too much, well imagine having a 10-course tasting menu prepared at home by three aspiring chefs, oh and of course, in the culinary capital of the world.

French cuisine is known to be as one of the main pillars of modern gastronomy. We all come from different latitudes to enjoy it and learn it, and, sometimes to reproduce it in our ow countries and with our own ingredients. Well, maybe not always. 


For the occasion I was no cook, but a guest. Therefore, I was only allowed to participate in the "appéritif". I hadn't the slightest idea of what to bring since the menu planned for such evening was unknown to the dining party. I asked the hosting chef, then, for either a guideline or simply to give me her choice and I would gladly comply with it. She said then that I could bring white wine and some cheese. Not a traditional cheese platter. Here, it is mostly at the end of the meal and not as an opening course. We were rebels, but it didn't matter. It was all about the experience, the fun, and getting together with new people.
All the cooks are in their mid twenties, which means they still have healthy systems which can devour a whole cow if need there'd be. The guests, we were in a wider range, but definitely not as young. However, the evening started in a very cordial manner full of conviviality. We were all eager to taste what our three artists had been working hard to festoon our soirée. The conversation went from culinary to business, to culture, to film making, to common friends, to say the least.

About half an hour into the evening we were called to the table. We didn't know the feast we were about to have. Very serious they came out of the kitchen and explained their dishes one by one together with the pairing they had decided for it. It all started with a salad conformed by a grilled endive, grilled yellow zucchini, cooked beets, spring onions, and a vinaigrette and paired with a cocktail based upon gin, hibiscus, and pepper. Very interesting flavours, fresh, and original, though I would have appreciated a little less bitterness surely provided by the endive. Afterwards, we had a cold cream of peas accompanied by a beef tartare seasoned in a quite original way, since it was Mexican-cuisine inspired. I have to say that both preparations were quite savoury and paired extremely well with the gin beverage we had been served during the first course. It may have been the colors or the textures, but I have to say this was a very well-balanced dish. The guests were all happy, satisfied so far, and willing to continue tasting. Only we didn't know these had only been the starting courses.

Between you and I dear reader, I could have gone directly to the desserts. But, these chefs had worked for hours and hours, and they deserved that we taste it all.

The entrées started parading the dining room with the fourth course of the evening, together with the beers and the pickled preparations which accompanied them proudly. I personally am not a fan of pickles, but I have to say these were all very well achieved and were not aggressive to my taste buds at all. Firstly, we enjoyed a waffled-sandwich with maple syrup and spicy chicken, oven-dried pear chips, and pickled red cabbage. Now we start to struggle, for I want to eat more, but I have to save a bit of space for whatever there is still being plated in the kitchen. So, I decide to begin being more discrete in my intake, though I was really enjoying my dinner.  As the fifth plate enters the room, the guests start expressing ourselves almost purely in interjections. It was a mixture of surprises while researching within our systems.

We were not sure we would be able to finish the re-visited version of a Po'Boy prepared in traditional French baguette. Believe me, this was everything but poor, for it had plenty of textures and flavours that exploded in my mouth. Fresh, creamy, minty. It was like having a fresh summer shellfish salad in a sandwich. As a last "main course" a new plate came along together with its own beer as well, and whilst we were all stuffed, the look of it, and the explanation of the plate made us all desist and fall into the foie-gras filled hamburger with a side of sweet potatoes and an Espelette Pepper Mayonnaise.

I couldn't eat more than half of it, but believe me it was reeeally good. Not only was the foie-gras filled piece of ground steak delicious, but the bun was something that resembled more what my flavor memory looks for when eating the typical fast food preparation, however, I would have appreciated more the typical salted french fries or wedges... just because I am a fan of them -I found the choice of the sweet potato did not work as well as our hard-working chefs had expected.

Finally, a breather came. It seemed that neither more beers no more salty food would come out of the kitchen. But we SERIOUSLY underestimated our cooks. We were allowed to clean our palates with a mango sorbet accompanied by champagne and a little raspberry. We were all happy. We needed that little freshness. It gave us also a little bit of composure. The last parade was about to begin. Yes, my dear reader, there were more to come. And having a sweet tooth myself, I had to find the force -there was no space left- to continue eating.



Hence, from the kitchen a new plate came out. This time it looked like some kind of tart had been deconstructed. It was conformed by vanilla biscuits, a banana compote, whipped cream, and some crushed nuts. I am no fan of bananas, only when they are a bit green and mostly as a whole. However, I have to say this dessert was a very pleasant surprise for me, it invited me to continue eating it, even in the situation I was facing of difficulty to move, and this was only while seating on my chair. But not all was lost, there were still plenty of laughs around the table. The conversation had turned to a much less intellectual one, and I have to say it felt like we were all drunken by the amount of ingested food. Nonetheless, we all agreed that it had all been delicious and that we would gladly repeat the experience if we were asked to. Oh innocent souls, there was ANOTHER dessert coming out... this time it was a tart with a rosemary-aromatized dough, a creamy rhubarb filling and decorated with some dry shredded hibiscus, which reminded us for a second about that first sip with gin. It rounded out perfectly. And we were rounded up as well. Hahahaha!

Sadly, there is no picture of that last dessert. I'm sorry, but I ATE IT ALL!

By now, it was almost 2:30 in the morning. We had been eating for hours, and even though we had a marvellous evening, we needed to say our goodbyes hoping to repeat it all again, with a little less amount of food, but equally flavorful.

sábado, 4 de julio de 2015

Before the Skinny Italian Chef

It turns out that language skills at an international school environment can always come in handy. Yes, I know it sounds pretty obvious and I can see more than one of you say "Duuh!" before your screens. Yet, sometimes one cannot see it as evidently, 'cause it's the natural surroundings... Désolée. Now, while classes are taught in French, it is really comforting to have a fellow interpreter reassure me while taking notes, but I cannot deny that there has been a whole lot of culinary vocabulary that has been learnt lately. Yet, when one is the rookie and gets asked to volunteer at an event because your mother tongue is that of the attending audience, it makes one starts to feel as part of the institution. And that is precisely what happened.

Merely a week after classes had started, and while I was just making my peace with the sharp knives, and cutting off the heads of fish and poultry, I was invited to help out as the interpreter in a Demonstration Class a chef was giving to an Ibero-American group of Ambassadresses. It was a very unique experience, for I have to say, I hadn't done any interpretations in the last 5 years or so, and I was not completely sure how it would go... products get different names in different countries. I prepared myself as much as I could. Read the list of ingredients of the recipe the Chef was preparing, looked them up to confirm I had more options than just my Mexican vocabulary. The ladies arrived and the class started. "We" cooked scallops. All of them were very attentive and writing their notes, asked questions the chef meticulously answered one by one. A brief comment about the wine pairing from our head sommelier for the dish came about. Accolades for everyone... even for the rookie. I have to say it made me feel really special. I arrived home and shared the joy of my day. For me, it was a great honor that so early in the adventure they would allow me to volunteer to help out with something I knew I could do.

Yet, the best was to come. An email arrived in my inbox inviting me to the presentation of a book as a "thank you" for just giving a hand and two hours of my time. 

It turned out that he is very well known and admired by most. To me, it was just a name. I have to be honest, big name chefs were not my thing until THAT DAY, actually. I accepted the invitation because some kind of bell rang in my head. The name, the restaurant, something, I cannot say. It was like I knew but I didn't. Then, I talked to my friend and she was more excited than I could. So I read, I investigated a little but I kept my mouth shut. Then, I was impressed! 3 Michelin stars, and the 3rd best restaurant in the World. Wow! Now I was excited, now I was ready to go. It was just like getting ready to go to that big concert you have been waiting for a long time to happen, only you didn't know the band was coming to town. 

I took the metro and arrived to the address shown in my e-invite. Seemed very discrete. A bodyguard looking man approached me with an iPad and said: "Name?". I answered. He let me go in and wished me a good evening. The staircase made one get in the mood of the club as you descend. Photographs on the wall.Very artistic, I thought. Finally I make it to the Reception. I am directed towards the event, only, I am a bit early. I decide therefore to get a drink and wait patiently. I take my time and observe everything in detail. I think this is a nice place to come afterwards to have a drink with those I love, and though I haven't done it yet, I know it's in my "Paris Bucket List". My thoughts travel. Finally, it's time. Familiar faces start showing up. In a few minutes the place is packed and he is greeting as many people as humanly possible. We were all excited.

The event started. I thought it would be formal. He IS a Celebrity Chef. But no. He is probably one of the most easygoing persons I have met with such a career. What he did was awesome. I felt like a child who goes to the bookstore for storytelling on Saturday afternoon, only I had a glass of Champagne and it was closer to bedtime, hahaha! He started talking about his first steps as a cook, how he created his dear Osteria Francescana, how his famous deconstructed Lemon Tart was conceived, but mostly he talked about his passion, his traditions, and obviously his book. 


A strong faith of mine is that being humble and kind are the two most valuable features in a person. Mr. Bottura has got them both and it made me for a moment not think how big he is for Modern Gastronomy around the world. It obviously all came back when I had a bite of Parmigiano Reggiano with his very own balsamic vinegar reduction.


As it all finished and I was headed home, tears started rolling down my eyes. I couldn't believe my luck, my fortune. After all, I was following his advice: Live life like if it is a dream!

Grazie mille Massimo Bottura !
Thank You Le Cordon Bleu!


sábado, 20 de junio de 2015

Doradas en salsa de anís con juliana de hinojo, o lo que es lo mismo... mi primer examen final

Parte de la aventura culinaria es tener oportunidad de trabajar con productos nuevos y diferentes. La tierra, según la latitud en la que se encuentre uno nos brinda distintas riquezas. Sin embargo, no siempre tomamos consciencia de ello, o por lo menos yo no lo hacía antes.

Ahora, nada más sale del refrigerador algún producto cuyo nombre en francés (e incluso en inglés) no conozco o que a la vista no logro saber de qué se trata, me pongo a investigar para saber si es falta de conocimiento o cultura de mi parte, o si en realidad es algo nuevo para mi paladar porque se trate de algún ingrediente que no sea común en mi tierra. Y justamente así fue con las bellas "Doradas".

Nunca las había yo comido. Busqué y busqué y finalmente encontré que sí se consumen en mi país, pero que esta rata de ciudad nunca había probado... Otro bello descubrimiento fue el hinojo. No me agarren a latigazos queridos lectores, es que tampoco había comido el hinojo -por lo menos conscientemente. Así pues, tras la demostración de lo que preparó el Chef Instructor y receptiva, participé en la degustación del platillo. Mi reacción fue de asombro, pues aquí entre nos, yo pensaba que el hinojo no sería una verdura que me fuera a gustar. No puedo explicar el porqué, solamente lo sé. Lo maravilloso fue que tanto el pescado como la guarnición me habían encantado.

Me fui a casa muy alegre, pues mi paladar se había enriquecido hoy. Al día siguiente tenía la práctica. No puedo quejarme, salió bastante bien, sin embargo, la juliana había quedado demasiado gruesa y picarla me había costado mucho tiempo. Una amiga vendría a cenar a casa, así que so pretexto de practicar el platillo y de que éste se encontraba en la selección de recetas de examen, decidí lanzarme a hacer las compras y reproducirlo una vez más. Por si acaso me tocaba como evaluación final.

Debo confesar que solamente preparé un par de recetas más para prepararme para el examen. Me sentía bastante cómoda con las prácticas de clase. Solamente me concentré en estudiar para saber los procedimientos prácticamente de memoria y no olvidar ningún paso en el camino.

El día del examen llegó. Los nervios de punta. Había que terminar en 2 horas y media. Mi único estrés era no llegar a tiempo. Entré al segundo puesto de la cocina. Tomé una receta a ciegas frente al Chef Instructor que nos acompañaría en la sala. Voltee la hoja; eran las doradas. Estaba yo conforme.

El examen dio inicio en tiempo y forma. Comencé sacando los filetes de las doradas. El tiempo se agotó como si éste se me hubiera literalmente ido en un abrir y cerrar de ojos. Afortunadamente terminé justo a tiempo y sin apuros. Hubo un instante en el que entré en pánico, pero hubo quién me diera una manita para ayudarme a sacar los filetes de la sartén y que no se quemaran. Al final quedé muy satisfecha con el resultado. Lo único que me impedía por el momento obtener mi Certificado de Cocina Básica era que me entregaran la calificación.

Mi plato justo antes de que entraran los jueces a calificarlo

miércoles, 17 de junio de 2015

El chofer del bus 87

No es extraño para nadie si hablo que fui víctima de abuso por parte de algún chofer, sobre todo si éste es de taxi. Sin embargo, las líneas del día de hoy son completamente contrarias.

Dicen, no lo sé, que un verdadero parisino no se mueve en metro sino en autobús. En lo particular, pienso que uno usa el medio de transporte que le conviene según el trayecto. Lo que sí noto es que las señoras con carriola y los viejos con menor capacidad móvil sí se encuentran entre los principales usuarios de los autobuses, principalmente por ser de más fácil acceso. Hay quienes incluso opinan que el desplazarse así es más complicado y que toma más tiempo. 

Al respecto puedo afirmar que en efecto me tomó algún tiempo entender el mecanismo, pues las rutas no son precisamente iguales de ida que de venida y ubicar entonces las paradas a veces puede resultar en una odisea por sí misma y puede uno acabar en el carro inadecuado, en especial si tomamos en cuenta que en mi tierra esto de andar en transporte público es mucho menos ordenado por lo general.

En fin, mucha explicación. Así pues, hace algunos días tenía un listado de tareas prácticamente interminables y que debía aprovechar para hacer gracias al tiempo libre del que disponía durante el breve receso escolar. Realicé entonces un plan de acción para terminar con mis pendientes en el menor tiempo que fuera posible invertir, sobre todo porque habría que desplazarse por todos sitios. Evidentemente, había unas que sería más  conveniente hacer en metro y otras que convenía más por autobús. Por esta razón, me vi obligada a buscar una ruta nunca antes recorrida, la del bus 87. Ésta tiene como punto de partida la estación ubicada a un costado del Campo Marte, ahí en la mismísima Torre Eiffel. Y aunque el área no es para nada desconocida, al salir de hacer mis trámites bancarios no estaba segura de hacia dónde me dirigía.  Decidí apresurar un poco el paso una vez que identifiqué que  la parada a la que pretendía dirigirme era la correcta para abordar el carro que me llevaría a mi siguiente parada. De repente, salió un chofer con una nada común sonrisa que se volteó a tranquilizarme asegurándome tener suficiente tiempo para acercarme y abordar el bus; que éste no partiría de inmediato ni sin mi. Yo sonreí, pero la verdad no entendí nada; el tipo me ofreció una botella de agua. ¿Acaso era un sueño... o una broma del día de los inocentes? Noooo, el tipo era real, y a todos los pasajeros los recibía entre sonrisas y bromas. Para este momento yo solamente quería leer mi pantallita de vidrio que me acompaña a todos lados, pero era imposible. El tipo distraía. Una señora me preguntó si sabía yo de qué lado pegaría el sol. Le contesté que no sabía, que era mi primera vez en la ruta. El chofer contestó a la distancia que era una de las más bellas de la capital. Creí que ya lo habría visto todo, jajajaja!

El camino inició y la calurosa bienvenida a los pasajeros continuó sin cesar. Unas cuantas paradas y soné el timbre para descender, pues estábamos por llegar a mi destino. Se detuvo, abrió la puerta y me bajé. Por el retrovisor se despidió de mi. Le contesté. Al querer yo cruzar la calle me cedió el paso, se asomó por la ventanilla y me deseó un buen día. Hice lo mismo en reciprocidad. Me arrancó una sonrisa. No cabe duda, me hizo el día. Me regaló un poco de cortesía y una sonrisa. Estoy segura que pasará el tiempo y me seguiré acordando de ese agitado día, no por las diligencias a realizar, ni por el calor que ya se sentía anunciar la llegada próxima del verano, incluso ni siquiera porque terminé mis pendientes, sino porque el chofer del autobús 87 hizo la diferencia.

Cursi, sentimentaloide, cómo sea... se ganó un cachito de mi corazón.

El bus 87
Fuente: https://commons.wikimedia.org

martes, 16 de junio de 2015

De pollos, patos y gallinas

Apenas en la tercera clase tuve que enfrentarme al pollo... Sonaba fácil, parecía no muy difícil, pero una vez que tuve el ave frente a mí ya no sabía por dónde empezar.

Preparar un ave para cocinarla comienza prácticamente igual, no obstante de cuál de ellas se trate. Hay que estirarla, quemarle los restos de pluma que le queden, sacarle los tendones, quitarle las patas cuando aplique, cortarle la cabeza, sacarle las tripas, amarrarlo o cortarlo en piezas, y entoooonces, cocinarlo como se pretenda.

Verlo la primera vez resultó fascinante, sobre todo si tomo en cuenta que yo era meramente espectadora y que serían otros los responsables de salir de clases y reproducir lo preparado por el Chef instructor. La segunda vez fue bastante más preocupante, pues habría que repetir todos y cada uno de los pasos que habían sido mostrados durante la clase. Poco a poco me fui sintiendo más cómoda con el procedimiento e incluso incrementó mi velocidad para realizar la tarea. Hubo que aprender a cortar en piezas, a sacar las piezas y hasta deshuesarlo para hacerlo "ballotine". Si hablamos del pato, entonces hay que pensar en dejar las piernas bien cocidas y las pechugas rosadas. En la gallina hay que tener cuidado de que no se cueza de más porque la carne queda como caucho. En fin, el proceso de aprendizaje parece infinito y bien dicen por ahí que la práctica hace al maestro. Ya perdí la cuenta de las aves descabezadas con todo y el oscurantismo que ello conlleva. Me divierto infinitamente cuando voy al mercado y le digo a mi marchante que no es necesario que haga nada más que envolverme la pequeña bestia picuda en un papel y él me desea "buena cocina". Recordar en retrospección mi primer rostizado casero el cual me animé a preparar para la cena porque mi amiga que no cocina ni un sándwich me dijo que era tan fácil que incluso ella podía hacerlo sin problema alguno y aunque lo hice un tanto a ciegas salió muy apetitoso parece fue hace mucho, sin embargo, creo que tiene tan sólo un par de años.

He preparado ya un montón de platos tradicionales a base de aves en los últimos meses, y aunque seguro quedan aún varios por experimentar en el próximo trimestre me queda aún por saber si se tratará de pichones, codornices o alguna otra desconocida que aún no ha encontrado su camino hacia la mesa de mi comedor.



viernes, 12 de junio de 2015

Pesto, Carbonara, Alfredo, Alla Routa... Whatever, Who Doesn't Like Pasta?

People who know a tiny bit about cooking say that preparing pasta is the easiest thing to do. Yet, not everyone dares to try it. Back in Mexico I remember buying fresh pasta sporadically only when I went to the adequate store, normally at an outrageous price... 90 to 95% markup, most probably. Then, I found that fresh pasta at a really convenient price could be found in pretty much every supermarket in France and on top of it, I thought it was of decent quality. I mean, it's not restaurant-quality, but it tastes much better than the dry Barilla or the once beloved Mac n' Cheese by children of a vast range of ages.

Evidently, once I started to get trained in culinary arts, I not only wanted to learn how to cut a chicken in a fricassee, a.k.a. in the 8 pieces it is supposed to be divided in traditional French dishes, but also some staple foods that any cook should know how to prepare like pasta. I have to admit that in my thoughts this lesson would arrive earlier in the journey, yet it found its way towards the Demonstration Classroom at the perfect moment... or better said, when I couldn't wait any longer, hahaha! And so, the Chef started to explain the procedure, which, yes, it IS very easy to follow. I have to say that even though I knew semolina could and would be added to pasta, I never stopped to reflect on the ratio. Chef Vaca, my professor, said an Italian Chef he worked with in the past recommended him to use a 50% flour - 50% semolina mix. This would make it lighter and easier to digest.

But the Demo Class was just half of the learning experience, now it was time to prepare it. Unfortunately, and for some reason I am not going to speculate about, when we arrived to our Practical Class there was no "Pasta Machine" available, which meant we were going to have to do some kind of noodles which were most probably going to end up being too thick and irregularly cut -one starts being so perfectionist and detail-oriented to achieve a beautiful plate full of flavors. I felt like a child doing magic, delicious magic. The preparation came out even better than I expected. Yes, a bit thick, but not too much. Tasteful. I felt them melt in my mouth... and this was only the side dish.

Pasta on the Side of the Breaded Veal Scallop

lunes, 11 de mayo de 2015

El "congreso" de los cocineros

Jeremiah Stone y Fabian Von Hauske de Contra
Entre clase y clase y poco antes de los exámenes que marcarían el fin del primer periodo de estudios, las autoridades estudiantiles nos invitaron a un evento que ante mis ojos no estaba claro de qué se trataba. Eran tres días de muestras gastronómicas continuas en diferentes escenarios: el salado, el dulce, los food-trucks, los cocteles, la librería, degustaciones, cenas-tema, entrega de premios... y hasta una revista. Mmmm, de hecho creo que la revista fue la que comenzó todo el movimiento. El ticket para asistir al evento costaba unos 100€. Para los afortunados estudiantes de  la escuela que me acoge para esta aventura sería gratuito. Aún así, yo no sabía exactamente a qué iría, pero decidí no perder la oportunidad, pues en el programa había algunos nombres que no me eran del todo desconocidos.

Decidí llegar a la segunda demostración del evento que se denominaba a sí mismo en su sitio web como "Cocina 100% joven". Aquí entre nos, creo que había algunos algo maduritos, ya, jajajaja! No obstante, las sorpresas comenzaron en cuanto se oscureció la sala. Caras conocidas por aquí y por allá. Otras no tanto, pero no importaba, seguro algo aprendería. Algunos locales y muchos extranjeros, incluso algún compatriota que me hizo levantar la ceja con sus preparaciones. No cabe duda que este evento no solamente era entretenido sino también revelador porque a pesar de que parecía no ser demasiado grande, sí lo era.

Thierry Marx et Moi

Este año celebró su 10a edición. Vi que hace un tour por distintos países, lastimosamente aún ningún latinoamericano en la lista. Ojalá pronto llegue... pues al menos en mi tierra creo que podría ser muy interesante ver a los conocidos, así como descubrir a los jóvenes que comienzan a tomar la escena gastronómica y por qué no, llevar a algunos grandes a descubrir la riqueza de nuestros sabores.



Giovanni Passerini

Una grata sorpresa, tres días de "glotonería" controlada y un ejército de manos trabajadoras en la Maison de la Mutualité que hicieron realidad este maravilloso evento que solamente puedo describir como Omnivore: El congreso de los cocineros

domingo, 10 de mayo de 2015

Las fuerzas del orden cuidan a una ciudadanía doliente

Si pregunto por aquí o por allá sobre cómo se siente la población mexicana en lo que respecta a seguridad, la mayoría, si no es que todos mis encuestados me contestarían que hay mucho por hacer, que no confían en la policía y que más de una vez ellos mismos o alguien muy cercano a ellos ha estado en un robo, un asalto a mano armada, o de menos amenaza. En mi caso, creo que puedo afirmar haber vivido en carne propia o a través de algún cercano en las tres situaciones. Una pena... no UNA VERGÜENZA. Si hay algo que el Estado debería ser capaz de dar sus ciudadanos es un respiro, es un sentimiento de paz y tranquilidad en su entorno. Lastimosamente, en mi país ahora es muy común escuchar frases como "por lo menos solo fue material la pérdida". Carajo, ¿qué no es suficiente con que la gente tiene que trabajar desde que dios amanece para más o menos salir adelante?

En fin, me desvío del tema...

Así, no es tampoco una incógnita que desde niña he escuchado de tal o cual ataque terrorista. En un principio era el Sendero Luminoso peruano o la ETA española. Vagamente recuerdo el ataque del '95 al RER B en Porte Royale, más bien me lo recuerda la placa que pusieron en la estación cada que paso por ahí, sin embargo, con la llegada del siglo XXI llegaron los ataques de Al Qaeda y Bin Laden y los ataques a la ciudad de Nueva York, de Madrid, los conflictos armados en el Medio Oriente y el norte de África, y claro más recientemente en el centro comercial de Nairobi, en la sinagoga en Bruselas y el que me concierne hoy... el del 7 de enero en París. Y digo me concierne porque actualmente formo parte de los residentes de esta ciudad. Independientemente de mi credo, mis ideologías políticas, o mis orígenes étnicos, a pesar de que los ataques perpetrados llevaban destinatarios, agradezco al Ser Supremo en el que creo haberme protegido esa mañana, pues andaba yo en la calle y afortunadamente no estuve en ningún lugar incorrecto como otros. Dicen por ahí que cuando no te toca, aunque te pongas. Cierto es que no andaba cerca ni nada por el estilo, pero fui consciente de lo sucedido hasta que llegué a casa y una amiga me preguntó por Whatsapp qué estaba sucediendo en la ciudad. Y luego de varios días los ataques seguían a pesar de que la vida también, aunque cambió sutilmente, pero cambió. Me pregunto si la ciudad regresará pronto a su estado normal... Ahora vivimos con un plan llamado Vigipirate: Alerta Atentado que demanda a las autoridades a estar al pié del cañón como halcones. En estos días, nos revisan las bolsas antes de entrar al supermercado. Si veo una bolsa abandonada me pregunto si debo dar aviso a las autoridades porque 'me causa preocupación'. Planear una llegada al aeropuerto tiene un pequeño riesgo adicional: llegar y que no le dejen a uno entrar porque están en acción las autoridades. Y la mejor que he escuchado últimamente en las noticias: Que los militares encuentren una vieja mina que data de la Segunda Guerra Mundial y que no explotó y que lleva desde al menos 1945 bajo el piso de la estación de trenes por la que andaba hace algunos días caminando temprano una mañana de domingo.

Lo malo: No sabemos cuánto tiempo más estaremos en esta vulnerabilidad, situación que me causa una gran tristeza.
Lo bueno: Que la mayoría de los residentes de este país nos sentimos cuidados por las fuerzas del orden.
Lo preocupante: Que como todos nosotros, ellos también son seres humanos y seguramente este ritmo de trabajo es no solamente agotador, y que el nivel de estrés debe ser alto y no podemos vivir en alerta máxima todo el tiempo.

Así, la finalidad de mi texto del día de hoy es compartir las siguientes líneas: Gracias  a este país que me aloja por dejarme sentir en libertad a pesar de los peligros. Espero encuentren la información necesaria para explicarse la radicalización religiosa que viven los jóvenes de esos grupos religiosos y que encuentren la justa media necesaria para la paz, porque aunque suene trillado aceptemos que todos queremos paz en el mundo.

Algunos se sentirán o no identificados con las víctimas, unos decidieron decir que ellos también eran "Charlie" aquí, allá y en todo el mundo. Todas las posturas son válidas, lo único que no es válido es que la gente no pueda sentirse que vive segura.

miércoles, 18 de marzo de 2015

El Salón de la Agricultura


Desde que llegué a este país y supe que tenían un salón dedicado a la agricultura y además que éste era el más popular para la clase política, entendí parte de la esencia de sus ciudadanos. Aquí, el productor de víveres tiene un lugar especial en el espíritu de la comunidad. Sabía que era grande, que era muy popular entre la población, y hasta que traían vacas y caballos. Sin embargo, fue totalmente distinto llegar al ya bien conocido centro de exposiciones de la Porte de Versailles, y encontrarme con un público literalmente de todas las edades asistir desde tempranas horas de la mañana para visitar una expo 100% dedicada a la agricultura, a los productores regionales, a las joyas que vienen de lejos; a las benevolencias de la tierra.

Después de reunirme con una amiga y tomarnos una taza de café con un bocadito dulce de esos particularmente deliciosos que se antojan en una fría mañana parisina, así como de una plática más larga de lo que esperábamos, emprendimos camino. Llegamos y ya nos esperaba nuestra puntual amiga teutona que llevaba ya un rato paseándose por el pabellón internacional. Miramos y probamos de todo, desde fondue y salchichones, hasta mantequilla y pesto de trufa. Había vainilla de Madagascar, couscous y baklawa, paella y hasta una cantina que pretendía parecer venir de Viejo Oeste Estadounidense. Vimos caballos, vacas, pollos, conejos, qué sé yo... 

La verdad es que no terminamos, pero el tiempo y el cansancio nos alcanzó. Al final, en búsqueda de mirar los exóticos rones con denominaciones VSOP y sus tres destilaciones, también nos bebimos el mejor café que pudimos encontrar. Deseábamos volver, pero entre la falta de tiempo y los ríos de gente que se paseaban por la exhibición resultaba impensable aspirar a ello. Con seguridad podría regresar en el futuro si se presenta la oportunidad, aunque aquí entre nós, no estoy segura de estar de acuerdo con que tengan a los animales 2 semanas en este lugar... me reservo mis opiniones, en serio, pues a lo mejor podría ser suficiente con mostrar los productos ¿o no?

domingo, 15 de marzo de 2015

Mi debut en el SIRHA de Lyon

Apenas 20 días después de haber comenzado lo que he llamado "La aventura culinaria de la vida" me desperté a la 5:00 AM y me alisté para emprender el camino a la estación del tren y tomar la ruta de alta de velocidad a la segunda ciudad más importante de  Francia, Lyon. Conocida como la gran capital culinaria del país, ahí se reúnen los grandes profesionales de la hotelería y la restauración. Es el salón que la industria espera se lleve a cabo cada dos años, al que asisten profesionales y aprendices en cocina, panadería, quesería, repostería, proveedores de maquinaria y equipos, uniformes, la lista es interminable. Los grandes nombres de jueces, asistentes, concursantes, y expositores también lo es. Decido entonces resumir el evento de esta manera:


Con este preámbulo puede usted señor lector, creo yo, imaginarse mi emoción por asistir a tan magno evento, pues hace dos años vi algunas cápsulas en la televisión local, pero un ticket a más de 100 Euros, sin tomar en cuenta los gastos de viaje, no parecía ser algo viable nada más para ir a ver de qué se trataba el show, por más que hubiera la Copa Mundial de Pastelería o el prestigiado concurso del Bocuse de Oro... por lo menos no en el 2013.  La historia esta ocasión era distinta, pues podría asistir en calidad de estudiante de un expositor, solamente tenía que registrarme en línea y recoger mi gafete en la recepción de la escuela, atractivo ¿no?

Decidí verme con una amiga para no viajar sola las dos horas de tren rápido. Nos reunimos, sin así preverlo, a la salida del término de la línea 10 en Gare d'Austerlitz. Cruzamos el puente juntas y subimos emocionadas al TGV que nos llevaría a nuestro primer salón de talla internacional relacionado con la gastronomía mundial. Además, tuvimos la suerte de viajar en el mismo vagón que algunas de las autoridades escolares, así que además de todo, sabíamos que no nos perderíamos para llegar al Centro de Exposiciones. Teníamos todo el día por delante para recorrer el lugar. Caminamos hasta el cansancio. Pasamos por todo concurso que encontramos; que si el de los baristas, el de los cantineros, todos... hasta quedarnos sentadas por más de una hora frente a los reposteros. Si tan sólo pudiéramos quedarnos más tiempo y ver a los cocineros. Imposible esta vez. En dos años, tal vez.

No cabe duda que estas oportunidades hay que aprovecharlas. ¿Qué tal que solamente las tenemos una vez en la vida?




miércoles, 11 de marzo de 2015

De seres vivos a punto de convertirse en sopa

Era obvio que en cualquier momento de la formación llegaría el momento de enfrentarme a alguna pequeña bestia del reino animal. Y no lo digo de manera despectiva, tampoco soy ni pretendo ser vegetariana ni mucho menos vegana en el futuro cercano, así que vivos o muertos, era evidente que nos cruzaríamos frente a las hornillas. Es cuestión de la cadena alimenticia, creo yo.

Y fue más temprano que tarde, pues apenas en la segunda demostración el Chef Vaca con gran destreza sacó los dos filetes de limanda que me obligaron a practicar durante el fin de semana porque sentí no ser capaz de lograrlo. Dos y medio meses después sé que no era tan difícil como parecía.

Durante la siguiente clase, el Chef Poupard  me presentó un pollo CON TODO Y CABEZA al que me vi en la penosa necesidad de sacarle hasta los pulmones. Debo decir que hoy todavía tengo que practicar cómo se ata un ave de corral.

Pero cuando sí grité como niña de 5 años que se acababa de encontrar un bicho en su recámara fue cuando en la práctica número 7 me tocó freír pequeños cangrejitos y hacerlos bisque. El platillo quedó para chuparse los dedos, pero el proceso no sé para quién fue más doloroso, si para ellos que murieron al freírlos en aceite de oliva o para mí que los tuve que lavar vivos, freír y luego apachurrar con un mazo... creo que todavía hago muecas de pensar en repetir el platillo en casa.

Claramente no es lo mismo ir al mercado y comprar 4 filetes de pescado, ir a un restaurante durante unas vacaciones en Martha's Vineyard y pedir una langosta "viva", o recibir los crustáceos en un empaque en el que están adormilados y preparar la ensalada que acompaña al aguacate apachurrado que alguien osó llamar guacamole y del cual mejor hablamos en la próxima entrega porque creo que aún no me sobrepongo ni del encuentro cercano con las pinzas de los cangrejos ni del pseudo guacamole batido con el globo, ¡jajajaja!

Sebastián, atónito de que sus amigos murieron fritos
Fuente: Disney Best Side Characters

sábado, 7 de febrero de 2015

Just add a Little Butter

Until I came to live in France I watched a lot what I ate. Then, I came here and it all changed. Why? Very simple. The products I was used to getting were no longer available. I had to adapt myself to not having things such as nonstick spray to avoid using oil, or 2% milk that would not upset my stomach, or even my delicious manila mangoes... they don't even know they exist in these latitudes. And I don't intend to sound as a whiner, it's just a mere few examples on how diets tend to change also with the rest of our lives when we move to new places. So, instead of having papaya with lime juice and salt for breakfast I quickly (and needless to say, happily) switched for croissants with marmalade or baguette with butter spread and marmalade if no pastries were available.

But after just a few classes at the well-renowned institution teaching me the foundations of the French Culinary Arts, I found I had to embrace using an additional 'little bit' of butter. It doesn't matter if we are talking about desserts, sauces, tarts, fish, or whatever one might feel like having, there's always a vast potential for that tiny extra 'noisette de beurre' to be used in the preparation to be tasted. 

The other day, in the middle of a demonstration class I even had the nerve to laugh out loud when the Chef promoted putting what seemed to me as half a kilo of butter -of course I am exaggerating as much as possible- to the Sole Meunière which tasted delicious and whose recipe requires frying the fish in bubbly melted butter. And, I didn't mean to be or sound rude at all, but this way of cooking, though it's quite tasteful and I can't deny that I am liking every day a bit more, it surely is very different from those health charts we used to have back in grade school or which are distributed by nutritionists when one wants to lose the uncomfortable love handles acquired with age, lack of exercise, and sedentarism... oh, and McDonald's. Hahaha!
Then again, it may be healthier to have the little extra yellow fat to make food shine or taste better than stopping by the drive-thru.

Sophie about to attack her Quiche Lorraine:
It's gotta be the butter's fault!

viernes, 6 de febrero de 2015

El arte de cortar verduras dignas de revista sin cortarme los dedos

La primera semana de clases parecía ser que uno de los retos más importantes sería levantarme a buena hora para llegar a clase. Para mitigar el riesgo de quedarme dormida he decidido dormirme a la hora que mi madre me habría mandado a la cama cuando iba en la secundaria; bien, exagero, pero es cierto que trato de dormir a más tardar a las 10:30 de la noche. Así, por lo menos hasta el día de hoy no ha habido sustos matutinos. Esperemos así siga.

Tras las clases de orientación, higiene y demás temas que si bien son igualmente importantes que las prácticas frente a las hornillas, aún estaba yo tranquila y no me sentía todavía bajo presión. Quería leer todo el material electrónico que me entregaron en una memoria USB y hasta planeaba leer por completo el libro de consulta. Aún espero lograrlo antes de que tenga que estudiar para el examen final, jajajaja!

Atónita por las biografías de los chefs que estarían a cargo de mi formación llegué a mi primera demostración. Tocó estar con un hombre de baja estatura, que parecía ser muy gentil porque hasta echaba alguna bromilla por aquí y por allá, pero cuyo paso por el Palacio del Eliseo y el haber cocinado para la mismísima reina de Inglaterra me sonaba bastante serio. Él nos enseñó, con toda paciencia, todas y cada una de las formas posibles para cortar, rebanar, picar y hasta tornear las verduras.

Con toda honestidad me sonaba y parecía sencillo, él lo hacía en un abrir y cerrar de ojos... hasta que me tocó tener en mi mano el cuchillo por el mango. Había que estar derecho, bien plantado, fijar la tabla de picar, sacar el trabajo correctamente y encima no cortarse con tremendos filos. Por primera vez sentí miedo de rebanarme un dedo, porque ¿sabía usted señor lector que un dedo generalmente no se puede pegar de vuelta? ¡Ay, qué susto! Y obviamente, ¡zaz! que me corto. Pero que no cunda el pánico que solo fue un poquito. A decir verdad, dolió más el orgullo por haber sido la primera en derramar una gota de sangre que otra cosa. Al día de hoy mis "brunoises" siguen estando muy grandes, mis "julianas" muy gruesas" y las papas ni son todas del mismo tamaño ni tienen 7 caras, pero ahí va la cosa. Seguiré practicando el fin de semana; suerte que ya es viernes y mañana es el primer sábado que no tengo clases.

Ahora, corro a la última clase de la semana y no dejo evidencia fotográfica porque simple y llanamente no cuento con ella.

¡Buen fin de semana!

martes, 3 de febrero de 2015

A las 8:30 AM en punto

Aún estaba de vacaciones, pero la emoción del proyecto que empezaría el 6 de enero cada vez invadía más mis pensamientos. Las emociones salían a flor de piel a cada momento que alguien me preguntaba algo, lo que fuera.

En este siglo en el que estamos conectados al internet en todo momento y que incluso cuando andamos lejos de nuestro lugar de residencia buscamos colgarnos de alguna red pública o wifi que encontremos disponible, no es sorpresa que mientras esperaba el autobús de vuelta a casa actualizara mi buzón de correo electrónico. Así, encontré el mensaje que me pedía llegar el día de bienvenida para la platica de orientación y la entrega de materiales y uniformes puntualísima a primera hora. Por lo general llego a mis citas en tiempo y forma, pero este día quería serlo aún más.

La noche previa al "Día-D" me dormí temprano. Creo que apenas pasaban de las 22:00 horas y yo ya me disponía a dormir cual escolapia de primaria. Cierto es que la mente le juega a uno en todo momento, día o noche, así que no pude quedarme en los brazos de Morfeo más allá de las 5:30 de la madrugada. Mi padre habría estado orgulloso, a mí me hubiera gustado dormir un poco más, pero la verdad es que no parecía necesitarlo. Estaba lista para tomar posesión de las hornillas, así que me arreglé, desayuné y emprendí camino. Pensé haber llegado demasiado temprano, pero no fue así. No era yo la primera, pero faltaban más de 30 minutos para el supuesto inicio de la sesión en la que se requería estuviera yo presente.

La segunda sorpresa fue cuando entré y en la recepción había personas de todos los orígenes acogiendo a los nuevos alumnos en nuestra lengua materna y por nuestro nombre de pila. Totalmente mi estilo. Eso de ser el alumno número  de matrícula 15 854 no va conmigo; me hace sentir terriblemente infeliz.

Antes que todo, había que llenar formularios. Luego vinieron las palabras de bienvenida, los recordatorios al reglamento -que aunque parecían ser muy cercanos a los de una escuela militarizada, es completamente comprensible dados los riesgos que se viven en una cocina- y claro, el que cada alumno se presentara a sí mismo y dijera su país de procedencia, no sin antes haber sido convidados un café, un jugo de naranja e incluso algún bollito de esos que se acostumbran en los ricos restaurantes franceses a la hora del desayuno.

Más tarde nos llevaron por aquí y por allá, recorrimos todos los rincones del edificio en el que pasaríamos por lo menos los siguientes tres meses, pues cada quien trae un plan de permanencia distinto. Fuimos al departamento administrativo para verificar datos, papeles, etc. y finalmente nos probamos los uniformes que recibiríamos inmediatamente junto con el material didáctico y de trabajo.

En ese momento fue cuando las cosas tornaron su curso, pues aún cuando todo era paz y tranquilidad en el entorno, mi yo interno tomó posesión de mi persona y me sentí completamente abrumada. Nada malo, pero sí unas enormes ganas de sentarme a llorar, pero no de tristeza, todo lo contrario. Quería gritar a los cuatro vientos ¡GRACIAS! una y otra vez porque estaba aquí, donde siempre había querido y hasta soñado desde muy pequeñita, pero cuya realización no sería sino hasta ahora. Y en ese momento me parecía prácticamente inverosímil. Creo que ya había almacenado el anhelo en algún cajón. Cierto es que desempolvarlo y perseguirlo con ahínco hasta lograrlo fue lo apabullante. Ahora, los próximos nueve meses viviré en estos pasillos que huelen a mantequilla mañana y tarde, responderé Oui, chef ! tantas veces como se me pregunte algo y seguramente consumiremos en casa tantas calorías como prácticas  haya en la escuela y por qué no, en la cocina de casa.


miércoles, 21 de enero de 2015

Goodbye 2014

One of many paths that 2014 brought
and which shall be kept in my heart and my mind

Come January 1 we expect great things to happen in our year. With age, we try to be more realistic. We stop dreaming as much with the unimaginable and, at least for me, I try to focus on what it can be seen as achievable. In my mind, after 20 days have already passed by from that evening when we said farewell to the year that ended December 31, I smile and briefly remember as much as possible of what I made happen. Definitely, one for the books... or better said, for memory lane. Many kilometers were walked, flown, and ridden within different corners of the world. New places were discovered, and just as it should, new faces came about and others left.

The year started in Belgium if I recall correctly in the middle of quite a firework performance. We had our frights during that 4-day stay, not all of them worth it, but we came back home all safe and sound with everything we were supposed to.

Then, as the Spring started to arrive, my warmth factor started to need Vitamin D and as I have done in the last few years since I became an expat in France, an escape was necessary to sunny Mexico. I like to think I bring back with me the first rays of sun of the season. Many encounters with some that I hadn't seen in only a year, but with others that I hadn't met with in around 30 years. Oh, dear, that sounds like a big number, hahahaha!

So much for the sun, he left again, and so did I. A brief escape for a tiny bit of Germany to come before my eyes. What a beautiful place! Small, picturesque, but big enough to call it a city. So many things to see and visit... but definitely the best was the cathedral. Many had told me about it, but I think I stared in awe for at least half a minute before I could pronounce a word.

The Summer arrived later than it was expected, nonetheless, yes, it is the best season of the year in this latitudes and our most favorite visitors came back. It is true that the more life provides us with, the more we want. It was our first chance to get together under the sun, to do picnics, to walk until late at night, and the two weeks came to an end too darn fast. Kiss n' cry, again, for the third time in the year. This loving thing hurts...

Back to School season and in France it is not just school, but everyone goes back to their main activity, and this year it was time for me to find a new project and set the scene for it to become a reality. The year was soon coming to its end. What a marvelous one it's been!

A new book with 365 blank pages was to be delivered and it would be up to us to make the most out of them and make them shine, even more than the previous one.



martes, 20 de enero de 2015

Cuando voltee para atrás y supe que todo había valido la pena

A veces parece que fue ayer. Otras tantas parece que ha pasado mucho tiempo por todo lo que se ha vivido, sin embargo, cronológicamente solo han sido 5 años y la vida ha cambiado por completo. No ha sido fácil; me parece que he reaprendido hasta cómo hacer sopa, y en toda la extensión de la palabra no estoy exagerando.

El camino empezó bastante brumoso y sin rumbo conocido alguno. Cada uno andaba por su vereda y solamente nos encontrábamos en las bocacalles. Poco a poco fuimos uniendo nuestros andares y compartiendo vivencias, pero nada más. Luego vino esta invitación que nos daba la oportunidad de crecer e inventarnos algo propio, de echar un poco de raíz y soñar. Muchas veces me he querido dar por vencida, pues soy muy visceral, pero qué suerte tengo que en este tiempo he aprendido el significado de balance. Claro, aún hay veces en las que exploto como palomita de maíz, pero gracias a su calma, su paz, su capacidad de estar "zen", algo se me contagia y recupero mis cabales.

Así, llegamos a un lugar que hubo que convertir en hogar, trajimos gente querida con la que teníamos que lograr encontrar no solo la comodidad, sino llegar al punto de sentirnos verdaderamente en familia y hemos emprendido incluso nuevas aventuras de recreo así como intelectuales que podrían ayudarnos a emprender un futuro profesional diferente.

No cabe duda que aún cuando estoy lejos de llegar a ser ese ser de luz en el que aspiro algún día convertirme y que seguramente andares difíciles podría yo encontrar a la vuelta de la esquina, hoy agradezco mi presente, pero sobre todo, volvería a recorrer el camino, no obstante lo empedrado que lo encontré para llegar a mi "hoy" porque sé que al final del camino me encontraría con Ustedes y esta maravillosa Vida.


Cuando los caminos se encuentran

martes, 16 de diciembre de 2014

Yei!, I Got Accepted

Dear Madame,

We thank you for your interest in our Institution.

We are pleased to inform you that your application has been accepted.

Please find attached the Admission Proposal to return within 10 days, the tuition payment form, the internal rules of the School, as well as practical information concerning student visa and housing in Paris.

The attached Admission Proposal is valid only for the program(s) and date(s) mentioned on the proposal.

Please do not hesitate to contact the Admissions office if you have any questions by email or by phone.

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The Admissions Manager

lunes, 15 de diciembre de 2014

Je veux y Étudier

Monsieur, Madame,

Souhaitant vivement intégrer votre formation du Diplôme de Cuisine, je vous adresse par la présente ma candidature.

Lorsqu’ on est enfant,  les adultes nous demandent toujours ce que l’on veut devenir quand nous serons plus grands.  Depuis mon plus jeune âge, je répondais toujours la même chose : Je voulais être chef de cuisine, mais la vie en a fait autrement.  J’aimais la communication à l’oral comme à l’écrit et je semblais avoir un talent naturel  pour les langues. Mes choix se sont finalement tournés vers un métier  de traductrice. Je voulais parler plusieurs langues et aider les autres à casser les murs de Babel.  Cette profession et cette voie était  pour moi aussi un moyen de partager ma culture avec ceux qui s’intéressaient à mon pays, le Mexique.

Un jour, lors d’un repas d’affaires, nous a été servi un des plats les plus célèbres de la cuisine mexicaine, le Chile en Nogada. L’homme d’affaires que j’accompagnais ce jour là comme interprète  me demanda les ingrédients du plat, ainsi que  son histoire.  Vu la passion que j’ai toujours éprouvée et entretenue pour la cuisine, j’avais bien entendu une réponse complète à ses questions.  J’ai vécu de très nombreuses autres anecdotes de ce type durant ma vie professionnelle et j’éprouvais toujours un plaisir tout particulier lorsque les sujets culinaires étaient d’actualité dans les conversations.  Mais la « cuisinière » en moi ne s’aventurait pas au delà des ses petits fourneaux et au grand public.

Les années passèrent et la vie m’a donné la chance de venir m’installer à Paris il y a trois ans.  Je suis alors rentrée dans une expérience et une phase de « femme au foyer ».  Cela a été une occasion formidable pour moi d’explorer mes envies et mes passions,  qui sont trop souvent laissés de côté lorsque la vie professionnelle vous accapare trop.  J’ai un caractère dynamique et curieux et j’ai suivi le conseil d’un vieil ami : j’observais tout, je regardais tout avec attention et essayais de comprendre.  Je prenais note sur la manière dont les gens mangeaient, j’apprenais les ingrédients, les recettes de saison, je me promenais dans les marchés.  Au fur et à mesure, je tombais amoureuse de la France et de sa culture.  Je reprenais aussi conscience de la raison pour laquelle j’aimais la cuisine autant que les langues : elles sont tout deux des éléments immatériels que nous transformons, mais qui à leurs tours nous transforment.

Dans mon pays, l’endroit où les familles partagent une partie importante de leur vie se situe dans la cuisine de la maison. C’est l’endroit privilégié où tout le monde s’installe pour bavarder avec les siens, en particulier  pendant la préparation des repas.  En France, mon impression est que ce moment de partage se situe à table avec la famille ou les amis.

En tant qu’étrangère à Paris, j’ai beaucoup découvert, mais  j’ai encore soif d’apprendre. Je me trouve devant la télévision ou dans les coulisses des librairies, de même que sur Internet à la recherche de recettes et  d’astuces pour faire plaisir lors d’un dîner.  Aujourd’hui, j’en suis persuadée : j’ai un souhait très vif de mettre à profit mon séjour à Paris pour apprendre de manière beaucoup plus approfondie le savoir-faire à la française et la technique de ceux qui ont mené la cuisine à la perfection. Me trouvant à un croisement de chemin, je suis aussi de plus en plus convaincue que là réside mon nouveau chemin professionnel.

Votre établissement détient une réputation indéniable de qualité pour son enseignement.  Je suis très motivée pour devenir l'une de vos étudiantes et espère sincèrement vous avoir persuadé de tout  mon enthousiasme pour cette filière. Je me tiens à votre disposition pour toute précision sur mes motivations à intégrer votre école.

Dans l'attente de votre réponse, je vous prie de recevoir, Madame, Monsieur, l'expression de mes sentiments respectueux.

Très cordialement,

viernes, 12 de diciembre de 2014

37 Moons Ago

17h45 was the time the clock was ticking to when I was born in Mexico City on November 4, 1977. My parents were the happiest and proudest new parents of a 52-centimeter baby girl who weighed 2.8 kg.

Many moons later I hope I still inspire that happiness in my father. I hope I am making it worthwhile for I am trying to not only have fun, but learn every day and become a better version of what I was yesterday. It's not easy, they say and I concur, yet as I turn 37, I would gladly go though everything once again in order to be who I am and learn what I now know, well, almost everything. Yes, there are some events I would rather change or avoid, but as I think twice, it is probably those who have molded me the most. As I child I wanted to be rich and famous. Today, I just want to make a difference and transcend. 

I thank for all who have passed before me. I appreciate each and every lesson I've received because that means learning has taken place. 

For tomorrow I am working on my new dreams. Those I had been afraid to make come true for one or another reason. 

I know there's still much work to do in me, for I am far far away from being perfect. I excuse myself for having deceived you, for having made you suffer, for not being there for you in a time of need. However, please know that you also have a special place in my heart and my mind, notwithstanding physical distance or that we have not been in touch for a long time. 

Thank you for your light, thank you for your absence, thank you for your presence, thank you for supporting my dreams. 

I shall, some time from now, show me and you, them and all it's all been worthwhile.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Mundial del Automóvil

Si algo aprendí de lo que gusta y apasiona a mi papá, tengo que decir que son los autos clásicos y el automovilismo de velocidad. Éste último es a lo mejor un poco más difícil de compartir con él al tratarse generalmente de una aventura "para los hombres" solamente, pues las únicas chicas que se aparecen por tal clase de eventos son las voluptuosas modelos y edecanes. Sin embargo, en las exposiciones de autos clásicos es más factible participar. En mi caso en particular mi participación radicaba más bien en siempre ayudarle a buscar las piezas para la restauración de alguna carcacha que se pretendía fuera más que eso, una carcacha.

Así, algo aprendí a pesar de que aún me parece que el clásico no ha quedado tras muchos varios años de trabajo, pues siempre hay 'algún detallito' pendiente por atender. Pero afortunadamente también se puede disfrutar de los adelantos tecnológicos en la industria automotriz, y qué mejor lugar para ver el último grito de la moda que París, pero ahora estoy hablando de las tendencias sobre cuatro ruedas, sobre los últimos modelos y sobre los conceptos que las marcas están desarrollando como posibilidades para el futuro. No recuerdo cuándo fue la primera vez que escuché hablar del famoso Auto Show de París, mejor conocido en estas tierras como el Mundial del Automóvil pero no puedo negar que cuando vi que se realizaría en el centro de exposiciones de la Puerta de Versalles en el otoño de 2012, ni lenta ni perezosa promoví el paseo. 



Entramos y muy duchos, según nosotros, comenzamos a recorrer los stands de los fabricantes que venían de las distintas latitudes del planeta ansiosos por compartir con público aficionado y los profesionales de la industria lo que traían para nosotros. No puedo negar que encontré marcas que nunca había visto como los checos de Skoda, y que la exposición incluyó no solamente automóviles sino también servicios alrededor de la industria como aseguradores locales y publicaciones para aficionados y coleccionistas, solo por mencionar a algunos. Honestamente, nunca habría sido capaz de imaginar en mi mente el tamaño del evento y la cantidad de autos que podría haber bajo un mismo techo. Creo que la última vez que asistí a un evento similar era de menos de la mitad en su tamaño y en su majestuosidad, y fue aquí cuando entendí por qué lo catalogaban como el evento más importante de la industria y la razón por la que se realiza cada dos años. La verdad es que tras haber caminado todo un día decidimos irnos a casa y dejar lo que nos había faltado para una segunda visita. Lastimosamente, a pesar de que volvimos a al fin de semana siguiente, el parque de exposiciones estaba abarrotado y nos fue imposible terminar de disfrutar del evento; terminamos engentados y hasta atolondrados, aunque estábamos también extasiados de haber podido disfrutar de tal experiencia. Para mí, por lo menos, creo que fue uno de esos sueños que no me había siquiera imaginado o atrevido a tener, pues sonaba increíblemente alejado a mi realidad.


Lo mejor del caso y para nuestro beneplácito, la experiencia, con una mejor organización e incluso con conocimiento del desenvolvimiento del evento, pudimos repetirla este 2014. No cabe duda que hay eventos que si tiene uno oportunidad de vivir hay que aprovecharlos cuántas veces sean posibles, pues se volverán inolvidables, aún cuando uno no sea un gran fanático de la industria automotriz, a todos nos gusta ver lo que podríamos adquirir y conocer lo que seguramente siempre estará fuera de nuestro alcance. 



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Por fin, sana

Hace algunas semanas compartí en la entrada Volando bajo sobre mi terrible debut de la temporada otoño-invierno en temas relacionados con la salud, pues me pesqué por ahí un bicho que causó una neumonía atípica y asintomática -término utilizado por el médico y que yo solamente repito como periquito- y que me invitó calurosamente a consumir tres rondas de antibióticos que sumaron 26 días de una mezcla que incluyó amoxicilina en su presentación sencilla y compuesta con clavulanato de potasio, así como claritromicina y todo broncodilatador que mis manos podrían encontrar en su camino, solo por mencionar algunos de los fármacos recetados. Hoy, después de varios días de haber dejado de toser como perro y de que mis vías respiratorias reencontraron su estado normal puedo compartir que mi cuerpo está finalmente sano y libre de lo que califiqué en su momento como el peor episodio de gripa-resfriado-influenza o como se le pueda llamar en la vida.

Es que cinco semanas de enfermedad no es de dios, de verdad.

Ahora, solamente espero que sea el único de la temporada.

¡Hasta aquí el reporte, Joaquín!