Sunday, April 20, 2014

La vida sin limones

En mi casa no hubo árboles frutales porque no se dieron, pero teníamos plantados naranjos, limoneros y limas. Alguna vez recuerdo tuvimos tomate verde y rojo, capulines de a montón y claro, siempre estuvieron René y José Luis, los marchantes del puesto de frutas y verduras a los que mi mamá siempre amenazaba que si algo no salía bueno 'se los iba a devolver' y aunque nunca lo hacía, eran muy buenos marchantes y vendían buenos productos; tanto que yo dejé de comprarles cuando su ubicación geográfica y la mía dejaron de ser convenientes. Alguna vez alguien me dijo que no me había imaginado ser tan hábil y conocedora en un mercado sobre ruedas sino hasta cuando me vio interactuar con mis comerciantes predilectos ahí en la esquina de Avenida STIM y Bosques de Reforma en el Chamizal. Como cualquier mujer viviendo sola y trabajando de sol a sol, mi consumo de productos agrícolas provenían entonces del supermercado y cuando me ponía exquisita iba al que tenía los productos orgánicos, pero dejé de ir al mercado por inconveniencia horaria, sin embargo, nunca me preocupé por la disponibilidad de una papaya o una jícama o por el precio de la sandía o el limón sin semilla.

 Así, cuando cruzamos el gran océano Atlántico, una de mis preocupaciones con respecto a mi alimentación no fue precisamente la disponibilidad, sino el precio. Después, cuando comencé a ser consciente de que algo se me antojaba, me preocupé también por encontrar cómo saciar mi hambre de ese algo en particular y hasta de fruta y verdura de temporada comencé a hablar y aprender. Pero de lo primero que hubo que recortar fue el limón. Si tú que estás leyendo estas líneas no eres de origen mexicano, déjame contarte que en mi país a TODO le ponemos jugo de limón verde, a todo. Es más, el limón amarillo ni siquiera nos gusta y que en países como Estados Unidos de América le digan lima nos cae como patada en la entrepierna, así de sencillo. Tomamos agua de limón para refrescarnos, para hidratarnos, para apapachar el cuerpo resfriado. Le ponemos limón a la sopa de pollo, a la sopa de pasta, a la tortilla cuando a ésta no hay nada más que ponerle que un poco de sal y unas gotitas de ese juguito acidito que cosquillea las papilas gustativas, en fin, podría escribir toda una lista de alimentos que incluyen hasta la comida chatarra sonarán inverosímiles, pero así es de importante este cítrico en mi país. Por eso, en mis primeras vueltas al supermercado y al mercado sobre ruedas sentía la piel de gallina al ver que 3 limones costaban la friolera cantidad de 1,00€ y además eran amarillos en la mayor parte de los comercios. Con el corazón apachurrado, dejamos de consumirlo casi en su totalidad. Lo compraba solamente cuando era imprescindible. Con el tiempo me rendí ante él y lo compré, encontré también los saquitos de 500g de limón verde en el Carrefour que al compararlos con la venta por pieza dejaban mucho qué desear, así que me quedé con los de 3x1,00€. Con frecuencia podía surtir mi despensa también con limoncitos verdes a ese precio. Dos años después subieron a 3x1,50€. El trauma había pasado y hasta el consumo ha incrementado con el tiempo. Y pues cuando no hay del verde, hasta el amarillo disfruto.

Un día leyendo noticias, Twitter y Facebook encuentro a todo el mundo en tremendo shock. El limón a precios estratosféricos y hasta en el Viejo Continente entero estaba más barato que en el México Productor y Proveedor del mundo. Al visitar mi tierra un par de semanas más tarde lo constaté. Increíble. Fui a Superama y NO HABIA LIMONES. Los periódicos escandalizados anunciaban que en la Central de Abastos el cajón se estaba vendiendo hasta en $900. Una crisis nunca antes vista. ¿Sería que mis compatriotas estaban enfrentando algo parecido a lo que todo expatriado mexicano en estas y otras tierras vive al llegar a conquistar nuevos rincones del planeta? ¿Hasta cuándo dejarían los grupos de autodefensa salir esas delicias redonditas de Colima y Michoacán donde se comenzaba a echar a perder el fruto? Alguien me dijo que lo sufriríamos también en Europa mi respuesta fue:

-No, allá conseguiremos de los brasileños.

 Y así fue.

Entretanto, y a pesar de que el gobierno 'entró al quite' el dicho cambió y a varios les escuché repitiendo: "Si la vida te da limones, eres millonario".

Acá, el precio sigue a 1,50€ por tres piezas de limón (verde o amarillo) en el mercado. Sin embargo, la temporada de limonada y crudités de verdura para el picnic está a la vuelta de la esquina, aunque esta vez me parece que el gran ausente será MI QUERIDO LIMON MEXICANO porque me niego a dejar de disfrutarlo por completo. Espero ustedes también puedan hacerlo.

Thursday, April 10, 2014

México, Distrito Federal

Haber dejado de vivir en México, aunque no sé si será permanente o una aventura que cuando termine guardaré en mis recuerdos, mi corazón, vivencias y obvio, este blog, me ha hecho ser consciente de todo eso que tiene mi tierra y que pasaba desapercibidamente frente a mis ojos a diario.

Hoy, estoy sentada en uno de estos cafecitos que se han vuelto ya famosos en mi tierra por ser auténticamente mexicanos y hacerle batalla al del logo con la sirena verde. Veo los transeúntes pasar y cual turista en mi ciudad me pregunto por cada uno de esos sitios que un extranjero no debe perderse al venir a visitar una de las megalópolis más grandes del planeta: Mi querida Ciudad de México.

Pasar unos cuantos días aquí puede ser toda una aventura pues hay un sinfín de barrios que nos hacen transportarnos por la historia del país. Así pues, esta chilanga-parisina opina que sí has de venir a la ciudad que me vio nacer no te pierdas, en la manera de lo posible, de estos lugares que me hacen suspirar a cada momento:

Entrando por las rejas de Chapultepec uno debe hacer una caminata por el bosque y subir hasta el Castillo -también creo que se puede tomar el trenecito para los menos atléticos. Estoy segura que les dejará sin palabras cuando lleguen a él. Encuentro opiniones muy parecidas a la mía, en la que no le pide nada a muchos de los que están en el Viejo Continente. 

Yo no soy de zoos, pero si gustas de los animales, entiendo que tenemos uno muy lindo también justo ahí. Mi caminata terminaría en el Auditorio Nacional, donde tomaría el Turibus para irme hacia el primer cuadro. 

En el centro lo que amo visitar es el Palacio Nacional, la Catedral, el Templo Mayor y por qué no, ir sin rumbo específico por las calles peatonales. Si hay tiempo, siempre puede visitarse también el MUNAL, el edificio de correos, las iglesias (mi preferida es La Profesa), y hasta el Museo Franz Mayer, pero es que el centro tiene tanto que me quedo cortísima porque aún me falta San Ildefonso, el Bar La Ópera, ay Dios... bueno, ahí sí ya dependerá de tiempo y energía, pero lo que sí definitivamente hay que hacer es entrar a Bellas Artes -si es a un espectáculo será aún mejor- y por qué no, caminar por la renovada Alameda. Quedó bien linda, de verdad. Si no, siempre está la opción de irse a echar un palomazo con los mariachis de la Plaza Garibaldi o un tequila al Tenampa.

Otro día se lo dedicaría a Coyoacán. Desayunar en Los Danzantes  o tomar un café en El Jarocho y luego ir por la plaza, la iglesia y terminar en los viveros. 

En la tarde, me iría para San Ángel -que apenas conocí y me fascinó. Puede uno pasar horas callejeando y terminar el día tomando un aperitivo en la terraza del restaurante San Angel Inn y posteriormente cenar en el salón frente a la chimenea alguna delicia gastronómica.

¿Y luego qué?

Luego todavía falta recorrer La Condesa, ir a echar un helado a Roxy como lo han hecho parejas y familias desde los años 60 y caminar por el Parque México para terminar con unas quesadillas de puesto al puro estilo mexicano y si se tiene energía irse a un bar de la zona. No es mi estilo, pero dicen que se pone bien. Lo dejo a consideración del visitante, jajajaja!

Ahora bien, si se te atraviesa un domingo, aprovecha el cierre matutino de Paseo de la Reforma para caminar, patinar o andar en bicicleta. Me parece que una de las iniciativas que aunque son molestas para los automovilistas de la ciudad, a los transeúntes les da un respiro de paz en pleno corazón de la capital y qué mejor que éste sea antes de hacer la visita cultural que cualquier propio y extraño debe hacer por lo menos una vez en la vida: La del Museo de Antropología.

¿Y ya?

Claro que no, la ciudad es enorme, pero para mí éstos son los rinconcitos que uno no se debe perder. El resto ya depende de cada quién, de sus gustos y curiosidades. La oferta de conciertos, obras de teatro y entretenimiento en general me parece es importante en la Ciudad de México y uno puede encontrar siempre algo distinto para hacer más allá de irse a aplatanar frente al televisor.

Sobra decir, que la lista de restaurantes aquí se quedó cortísima, me faltaron varios, pero no puedo irme sin dejar de invitarte al afamado y bien rankeado a nivel mundial Pujol y mi preferidísimo Dulce Patria -que también espero ver en esa lista de los mejores del mundo muy pronto.

Por último, y esperando haya el tiempo suficiente me atrevo a recomendar un viaje a las pirámides de Teotihuacán. Una caminata por la Avenida de los Muertos, la Pirámide del Sol, la Pirámide de la Luna, el Juego de Pelota y finalizar la visita en La Gruta para refrescarse con una Pacífico bien helada y comer platos típicos como los de la abuela en casa mientras bailan la Danza del Venado y otros clásicos prehispánicos. Y recuerda que si hay acceso a un guía de esos del Instituto Nacional de Antropología para que nos cuente la historia, la visita será doblemente interesante, y no nada más ahí, sino en cada visita hecha, estoy segura que descubrirás secretos inesperados de mi México, Distrito Federal.



Tuesday, April 8, 2014

Los candados del amor

A lo mejor a Usted, señor lector, le parece exagerado mi texto de hoy, sin embargo, no me disculparé por mi escrito de hoy, todo lo contrario, espero simpatice con la causa y por qué no, ayude a esta ciudad a eliminar los llamados candados del amor.

He leído por aquí y por allá para poder tener un contexto más educado, pues no conocía el origen real de la tradición de los enamorados por poner un candado en muestra de su amor en los monumentos de la ciudad de París -particularmente en el Puente de las Artes- y luego aventar la llave al río Sena. Incluso he escuchado bastantes datos erróneos al respecto que yo misma he creído por no haber estado bien informada. Así pues, en mi investigación encontré que la tradición comenzó en el s. XIX en Pécs, Hungría en la que los soldados dejaban atado un candado en el armario de su habitación en recuerdo de su amor, pero por ahí de 2006 fue cuando llegó a nosotros, a Roma particularmente, gracias al escritor Federico Moccia y a través de su obra titulada Ho Voglia di Te que trajo la tradición hasta nuestros días. Un par de años después la práctica llegó a la Ciudad Luz.

Ahora, el Puente de las Artes, que incluso he escuchado a turistas hacer referencia a él bajo los motes del puente del amor y hasta el puente de los candados, a pesar de que las autoridades sustituyen las rejas maltratadas cada cierto tiempo, es cierto que sufre por el peso de dichos candados que enamorados de todo el mundo vienen a dejar.

Usted probablemente estará preguntándose cuál era la razón de mi advertencia al inicio de mi texto, pues porque aunque NO soy francesa, esta ciudad es hoy en la que he construido mi hogar, y el patrimonio que la decora forma parte ya de mis profundos sentimientos hacia París, al igual que de muchos otros locales por nacimiento o adopción -como yo, y por ello me molesta de sobremanera que extraños vengan a dejar sus 'símbolos de amor' en una construcción emblemática como el Puente de las Artes. Lo peor es, que comienzo a ver estos candados por toda la ciudad ya, y es aún más molesto. Creí que era yo la intolerante, pero veo que no, que somos varios. Lisa Taylor-Huff y Lisa Anselmo, dos estadounidenses que también habitan en esta ciudad desde hace ya varios años han comenzado un movimiento por Internet para recabar firmas y prohibir la práctica. Yo las apoyo y ya firmé electrónicamente su petición a las autoridades de la capital, quienes les pidieron por lo menos 10 mil firmas para recibir la solicitud: No Love Locks

Al respecto, en alguna conversación hace algunos días en la Ciudad de México una amiga me dijo que ella no veía sentido a una práctica que dejaba una gran derrama económica a la urbe y que seguramente había muchísimas razones políticas para no firmar una prohibición como tal que haría enojar a propios y extraños.

Por otro lado, localmente el movimiento toma fuerza en medios electrónicos y prensa. Me cuesta trabajo enumerar todos cada uno de los medios en los que he leído ya alguna nota en este respecto, sin embargo, más allá de solamente quejarme por los candados, a mí SI me interesa que desaparezcan los candados y no se vuelvan a dejar ver más. A lo mejor a Usted, apreciable lector, le parece exagerado, a mí, por el contrario, me parece que es parte intrínseca a la educación cívica. No importa de dónde venga ni en qué ciudad viva, sólo pregúntese por un instante qué opinaría si su entorno se viera invadido por una práctica como ésta.

Vuelvo a dejar el vínculo para que si le interesa… participe: Petition: No Love Locks


Wednesday, April 2, 2014

Mi primera clase con los profesionales

El pasado mes de julio cuando me aventuré a volverme a poner las zapatillas lo hice con bastante ilusión, aunque con muchas reservas de volver a lograr lo que hacía 20 años, literal, podía hacer. Así, poco a poco fui volviendo a apuntar mis pies de manera decente -aunque mi quinta posición aún parece tercera. La cabeza ya casi encuentra sus direcciones adecuadas, incluso cuando el brazo sigue moviéndose sin ton ni son frecuentemente. Cinco meses después de haber iniciado mi experimento, me atreví a subirme de nuevo sobre deditos con ayuda de la barra y de preferencia frente a ella. Con el paso de las semanas fui soltándome poco a poco. Los tobillos han ido fortaleciéndose de la misma manera que se han disminuido las lonjas de queso de puerco que invadían mi espalda. Está bien, no tenía un problema de obesidad, pero sí mis kilitos extra que he ido transformando de grasa en músculo, porque por Diosito Santo les juro que no he bajado un triste gramo.
En febrero, cuando empecé a planear mi visita a México y cuando supe que ésta tendría una duración de tres semanas, una de mis principales preocupaciones fue el dejar de bailar por más de 20 días, pues perdería mucho del terreno ganado y con toda sinceridad pensé que no era algo a lo que aspiraría. La pregunta sería en dónde podría practicar la disciplina a nivel amateur en México de la misma manera que ahora lo hago en el Hexágono galo, pues sólo conozco dos o tres academias en las que se dan clases para niñas. Claro está, que mi preferencia se inclinaba por aquélla ubicada en Tecamachalco y donde yo aprendí las técnicas de base elementales para cualquiera que intente la disciplina preferida del Rey Sol. Les llamé y con la misma  familiaridad que en la década de los 90 me dijeron que con mucho gusto podría asistir a una de sus clases, que me recomendaban ir de 10:30 a 12:30 cualquier día de la semana y que yo decidiera. Confieso que sentí emoción de regresar a mi antigua aula. Todos mis artilugios encontraron su camino al equipaje antes que cualquier artículo de primera necesidad –y no estoy exagerando. Me vine hasta con mi maletita para transportar zapatillas, falda de gasa, shorts, toalla para el sudor y botellita de agua.

Los primeros dos días me sentí morir de jet lag, por lo que preferí no ir a clase sino hasta que ‘agarrara horario’. Y así fue. Llegué puntualísima y el maestro me recibió con mucha calidez, pero si no hubiera traído el famoso payasito juro que mis calzones hubieran empezado a hacerse como yo-yo, pues ese salón NO contaba con más de tres amateurs y había una veintena de seres humanos. Todos calentaban, estiraban cada uno de sus músculos. Algunas chicas portaban zaptillas de punta, otras preferían la demipunta o botitas de calentamiento.

Mis pensamientos comenzaron a tener una conversación que sonó algo así:

- Puta madre, esto es una clase de profesionales.
- ¿Y ahora?
- Pues ni modo, ya estoy aquí. A darle.
- ¿Pero, y si no puedo?
- Chale, pues espero solamente no hacer el ridículo.

Y así, sin más ni más me puse en la barra y comencé a copiar cada uno de los ejercicios no dictados… ok, ok, los dictados también los copié, pero es que yo no podía. La clase iba a 10000 Km/hr. Y NAADIE se equivocaba, NAAADIE. Hora y media después, con el pulmón en una mano y el hígado en otra, sudando cual albañil en colado la clase terminó. Claro está que yo no tenía el nivel, pero igualmente el maestro me invitó a tomar la clase cuantos días quisiera. Me animó y me animé. Aún no saco las secuencias marcadas como se debe; si acaso lo medio logro al tercer día de hacerla. Sin embargo, la experiencia de compartir unos días la duela con esta gente que dedica su vida a entrenarse para brillar en escenarios y probablemente un día pasar a una audición de una de las grandes compañías del mundo o que están ya en la Compañía Nacional de Danza para mí ha sido una experiencia sin precedentes, invaluable, pero sobre todo, inolvidable.


Tuesday, April 1, 2014

París monocromático

Como ya compartí en uno de mis textos de hace algunos días, la primavera llegó a la Ciudad Luz y con ello un abanico de colores que no solamente hacen que la capital gala se ilumine en su paisaje, sino también comiencen a vislumbrarse las sonrisas en los rostros de los citadinos y por qué no, hasta cuelguen el negro abrigo que nos cubrió durante el invierno. Al principio parecía extraño, luego me di cuenta que yo era la rara que andaba vestida en Technicolor aún cuando el entorno era prácticamente la paleta de los grises; después, yo también comencé a preferir el fúnebre color negro en mi guardarropa una vez que llegaron las temperaturas que mi alma chilanga consideraba prácticamente gélidas, a pesar de aún ser positivas. Y lo peor, sin darme cuenta.

Para el tercer invierno alguien que llegó de visita y con quien me reuní para saludarnos e ir a la biblioteca de la universidad en la que hace sus estudios doctorales, de repente entró al andén de metro entre el tumulto de los pasajeros portando un vestido rosa fluorescente con negro. Era tan fácil reconocerla a la distancia a pesar de las franjas negras que tenía su vestido, pero la realidad es que ella era la única que no parecía ir camino a un sepelio. Así pues, me volví consciente. París, en invierno es monocromático, y yo ya formaba parte de ese entorno formado por nada más que colores fríos. Hasta el cielo es gris en esos meses. El sol sale poco, si es que se le llega a vislumbrar.

¿Será que por eso cuando la primavera comienza uno a ver que visten de color naranja, azul rey y rosa? Viviendo en un lugar en el que uno puede vestir casi igual durante todo el año, en el que los cambios de estación no son para nada similares a los que pueden verse en el Viejo Continente nunca imaginé un cambio de ánimo tan marcado como para vestirme sombríamente y además de todo de manera consciente.


Monday, March 24, 2014

Observing Passengers

At an altitude of 10 thousand feet there are just a few activities one can do, especially when traveling alone. In such a situation I would rather not talk to strangers, not sure why, but I have to blame my mother; she always made “friends” with people sitting next to her for a couple of hours. The most I will do is say hello and goodbye, and maybe chat for a moment if a well-behaved kid calls on my attention. Anyhow, after saying goodbye and passing passport control with the customs officials smile that they feature I was ready to jump in the plane that would make me cross the North Atlantic once more in order to enjoy my Mexican Spring just like I have been doing for the last few years. The flight got delayed, and with somewhere around 200 frustrated travelers I decided to open my computer, log on the Internet and check emails, tweet here and there, and why not, loose time on Facebook while chatting via Whatsapp with friends… yep, all to kill time. I had around an hour and a half to “entertain” myself.

Finally, passengers were given access to the aircraft. The annual adventure was about to begin. Like always, I had my couple trashy magazines to glance through fashion, hip products, and all the whatnot. There are still a good 3.5 hours of flight to go. I have had a brief nap, watched two movies, slept for a little while, glanced through the pages of Femme Actuelle and Glamour or Elle, or whatever it is I bought at the Relais right before passing security at the airport. I have read about 10% of one of my current readings, and my stomach is making noises.

And nonetheless all of the above, what inspired me to open my computer and start drafting this post is what still surprises me when traveling. There are some specific features of international flights, and in this case I am ONLY going to talk about my co-nationals because my experience is much broader with them, than with any other nationality. 

I have come to think, several times, that I have seen it all, and yet, I am still astonished by what happens in every trip. I mean, it all starts when one approaches the gate where passengers shall board the plane, and please DO NOT dare to think I am exaggerating. Please note, that it is only a compilation of some of the habits which have made my skin get goosebumps, or my jaw to be dropped -sometimes literally. 

  • While in Paris they mainly like to board with their Louis Vuitton shopping bags, in other cities, mostly around the United States, I have seen people arrive with wooden crates or market bags. 
  •  Another customary practice that I have found hard to believe is the fact that at the moment the airline attendants say 'we shall begin boarding in the next few minutes' everyone stands up and forms a line as if they are going to lose the flight. I imagine this is why airlines have ended their practice of calling on an orderly boarding process. La galère !
  • And talking about practices within the aircraft, why is it that people always stand up to collect their stuff from the overhead bins and turn on their phones before the plane has come to a complete stop? I have got to admit I mistakenly did it once and felt very ashamed when the flight attendant called upon me. 
  • Then there is also the shouting. I feel it is a common practice of all Latin Americans. I have talked about it previously in another post, surely, but, my emphasis is because I feel it is not only discomforting for me, but for most travellers around. I feel like a violation of my personal space. Is it just me?
  • And what about the traveller sitting behind you who cannot dare to stop playing either with the tray or with the touchscreen on the back of your seat and he/she doesn't stop tapping on your back like a maniac. I had one of this is my last flight. I had to tell him to please stop; his tapping was nonstop.
  • Of course I cannot let pass by some of the most extreme fashion trends on airplanes. There's always the very ladylike woman who instead of boarding a plane looks as if she's going to a black tie wedding, or the one who literally is going to bed and she's only missing the teddy bear because she's in her robe, pyjamas, and SLIPPERS! I put on slippers on long flights once I am sitting down in my seat to be more comfortable and not feel trapped in my shoes, and try to find comfortable clothes, but PYJAMAS… PYJAMAS!
And you, dear reader, what have you seen when boarding a plane? I am sure neither you, nor I have seen it all. People have a way to still amaze me.

In the meantime, safe travels.




Sunday, March 23, 2014

L'arrivée du Printemps

Depuis mon arrivée à Paris, la ville ne nous a pas donné l'occasion de profiter d'un printemps digne de cette ville. Il a été pourri. En fait, je crois que j'ai jamais vu un printemps comme j'avais toujours imaginé dans ma tête à la Ville Lumière… jusqu'à maintenant. Ce vrai que l'hiver qu'on vient de passer a été tellement doux pour l'Europe et que le Canada, les États-Unis et même le Mexique ont vécu une saison hyper froide. Heureusement pour nous, ici l'hiver est classé comme le 2ème le plus doux de l'histoire ou des derniers 100 ans, au moins.

Alors, normalement je serai en train de pleurer à cause du froid, gelée comme un sac à glaçons et prête pour être sous le soleil mexicain. Moi, je pense que le printemps au Mexique est la plus belle saison dans mon pays. Il y a du soleil partout. Tout le monde est prêt pour partir à la plage. Mais, qu'est-ce qu'il s'est passé cette année ?

Ça fait déjà quelques semaines pendant lesquelles on se sent dans la canicule printanier, et ce n'est pas parce qu'on trouve des températures caniculaires, mais parce que je ne trouve pas un mot pour bien décrire la sensation de chaleur extrême qu'on y vive. Des températures tout à fait hors saison. 20 ºC pour le début et mi-mars est fou pour la capitale française, au moins dans ma tête et par rapport à mon expérience. En tout cas, tout le monde profite, les piqueniques entre copains ont déjà commencé dans tous les parcs. Les filles en mini jupe sont aussi sorties juste comme les lunettes de soleil.

Merci Paris, même quand j'ai dû quitter momentanément la ville pour rendre visite aux miens de l'autre coté de l'Atlantique, la ville change avec le soleil et la bonheur des gens. Évidemment, la vie est plus belle quand il n'y a pas de neige, même quand elle m'a manqué cette année.

Notre première promenade sous le soleil au
Parc André Citroën 

Thursday, March 13, 2014

¡Que vivan los novios!

Hace algunos días recibí una llamada que no pude tomar porque estaba ocupada. No había mensaje en el buzón vocal. Al día siguiente recibí un mensaje de texto en el que me preguntaba una amiga qué haría el próximo fin de semana. Mi único plan era ir a clase de ballet y aunque en la mente tenía ideas de salir a hacer una visita por la ciudad a algún museo, en realidad no había nada planeado, por lo que le pregunté de manera directa a dónde íbamos a ir. Después de todo, uno pregunta a las amigas por planes cuando las quiere incluir en algo que nos traemos entre manos. Y efectivamente, me contestó que se casaría por lo civil el sábado y que le daría mucho gusto que la acompañáramos.  De inmediato le dije que con mucho gusto, pues disponibilidad había, pero después comencé a sentirme confundida, pues no conocía las finezas de la etiqueta francesa con respecto a la asistencia a tal evento en este país.

Como buena mujer me dije "no tengo nada qué ponerme" y en efecto, juro que no había nada adecuado para un matrimonio de día en esta época del año. Después pensé que no quería vestirme demasiado elegante, que me quedaba claro que al ser en el edificio del ayuntamiento sería formal, pero no exceso. En fin, me lancé a comprarme un vestido porque nada me parecía adecuado. Para este momento, de lo único que estaba segura era que sería una boda sin alcohol, porque ¿les mencioné que mi amiga es musulmana? ¿No? Bueno, pues hasta donde mi limitada educación en la religión que venera a Alá, entiendo que no pueden ingerir bebidas embriagantes. Deberé estudiar un poco sobre ello; es cultura general.

En fin. Me desperté tempranísimo, pues a diferencia de las bodas a las que he ido antes en mi país, en esta ocasión tendría que arreglarme yo sola y sin la ayuda de un estilista, pero no mucho, pues solamente era la ceremonia civil y había que ser respetuosos con la familia y los novios para no quitarles la atención a ellos. ¿Y si hace frío, pensé a las 7:00 AM? Ya era demasiado tarde para ese pensamiento. Ni modo, me contesté. Desayunamos y salimos de casa emperifollados poco antes de las 9:00 AM, pues la cita era poco antes de las 10:00 AM al otro lado de la ciudad. Decidimos irnos en metro, pues el edificio del ayuntamiento en el que se realizaría la ceremonia quedaba muy convenientemente saliendo de la estación y no teníamos que hacer correspondencia si tomábamos una de las líneas a un costado de casa. Llegamos a las 9:45 AM, puntuales a la hora en que habíamos sido citados. Esperamos en la plaza a la entrada del edificio gubernamental a que llegaran los novios. Poco a poco otros invitados y familiares comenzaron a llegar. He de ser honesta, me sorprendieron los atuendos de algunas personas, pues según lo que había leído por aquí y por allá, así como lo que amigas e incluso la dependiente que me ayudó en la tienda en la que adquirí mi vestido y hasta para mi sentido común, no eran o los colores o los atuendos adecuados para un evento como éste. Pero lo que más atraía mi mirada  con la mayor discreción posible eran las mujeres que llegaban con la cabeza velada -inclusive alguna jovencita de bastante corta edad, habrá tenido unos 15 años máximo. Atuendos sobrios y elegantes de una gran gama de colores. Hasta ahí no habían grandes diferencias.

De repente, apareció por la calle un Mercedes-Benz haciendo ese ruido característico con el claxon que indica que dentro viene una novia. En efecto, era ella. El auto se detuvo y de inmediato el apuesto novio se bajó para abrirle la puerta a su chica, pues llegaron juntos. Un saludo bastante rápido a los asistentes y nervios por doquier que se dejaban ver a través de sonrisas y miradas de "ya estamos tarde".

Para mí, la mexicana cristiana todo comenzó a desenvolverse de forma nunca antes vista. Desde ese grito de festividad tan musical y característico del Medio Oriente que hacen las mujeres oriundas de la península arábiga y sus alrededores hasta el estilo del vestido de la novia me parecían alucinantemente distintos a lo que mis referentes esperaban.

La ceremonia fue rápida, bastante ligera y con un funcionario público celebrante joven y sonriente.  Posteriormente, los invitados nos dimos cita en el cóctel en un pequeño restaurante citadino a unas cuadras de la Plaza de la República. Hubo bocadillos salados y dulces, jugos, agua y refrescos y música  que inspiró de inmediato a la novia y sus secuaces a comenzar a contornear las caderas como sólo ellas saben hacerlo. Para las 2:00 PM yo estaba de regreso en casa. Ella ahora parte a su tierra, Túnez, en donde los festejos religiosos comenzarán la próxima semana. A mí, por ahora, solamente me queda agradecerles haber compartido con nosotros su celebración parisina y desearles larga vida juntos en amor, felicidad y abundancia. O como se dice por aquí: Vive les Mariés !





Tuesday, March 11, 2014

Caution: Wide Turns

Drivers' Ed is something I remember as much more serious in the United States than in Mexico. Or at least that has been my perception from what I remember from my teenage years. I am not sure how it works out now with youngsters in my country nowadays, but back in the 90s it was either a parent or the high-school sweetheart the one who taught one how to drive. In my case it was my father, and even though if I had to go through it again I am sure I wouldn't choose him as a professor since he scared the hell out of me every time I was behind the wheel, he taught me well… yes, of course I even learnt more after that horrid accident I got myself into at the age of 16 where I miraculously survived with barely a 10-stitch scar I still have on my left knee.

But let me be honest here for a moment, after that humongous accident, I only suffered from a couple of misfortunes as a driver which in fact were mostly taken care of with a little wax or a change of tires. Nothing serious. And yes, I became a pretty good city and highway driver. No, I still don't do neither ice nor snow, but that is because I have never needed to do so, just once a couple of years ago, and frankly I didn't do bad either. Of course, I was over 30 already, so I am pretty sure that doesn't count by now, hahaha!

But then, what happens while in France? Well, for starters I am not a holder of a recognised drivers' permit, for the Mexican Driver's License is just valid for tourists, and since I have been here for more than twelve months, I am no longer considered a tourist.. so, I haven't driven around, but I am seriously considering taking the test. I mean, how hard can it be? Yes, I am surely going to need a couple of lessons in order to understand the traffic signs which are different to those I am familiar with, but for the rest I am not worried, not at all. Hey, not even the parking. My dad taught me that one really well, and here, let me just say I would paste the "wide turns" sign to most cars.


Source: http://www.roadtrafficsigns.com

Saturday, March 8, 2014

De los Juegos Olímpicos de invierno

No es ningún secreto que me gusta seguir de cerca las justas olímpicas en cada oportunidad que hay, sin importar si éstas son de verano o de invierno. Pero también es cierto que mis orígenes no me ayudan para conocer las reglas de deportes como el curling y mucho menos de las nuevas disciplinas provenientes de los X-Games en las que siento que esos competidores se van a romper el crisma en cada turno. En cada giro mi edad se eleva al cuadrado.

Pero bueno, es que hay que revisitar mi historia con la nieve y la montaña. Era el invierno de 1994-1995 cuando mis papás decidieron llevarnos a aprender a esquiar. Para mi hermana recuerdo que fue el viaje de la vida. Parecía que era oriunda de los Pirineos o algo por el estilo. La chamaca no llevaba ni un par de horas con los esquís puestos cuando ya se deslizaba cual profesional. Mi experiencia fue completamente diferente. Me moría de frío, me resbalaba con el hielo y por si fuera poco, cuando subí a la montaña para la hazaña del descenso terminé siendo rescatada por el Ski Patrol. No se burle, señor lector, que le digo que me maree. Unos dijeron que me había dado mal de montaña, otros que gasté mis calorías y me debilité. Haya sido lo que haya sido yo me aventé mi numerito al puritito estilo de  Broadway  y frente a todo el mundo caí lívida, mareada y bueeeno, tremendo espectáculo que di a los turistas que se divertían ese día en la estación invernal.

Le digo que no se ría señor lector, que si por algo la tierra conquistada por Hernán Cortés es famosa es por sus playas y no por sus imágenes invernales como Suiza o Noruega. Así mismo, si hay un deporte que jamás he practicado es el snowboard -y no se apure que seguramente nunca lo haré, de eso no tengo la menor duda. Sin embargo, al encontrarme en un lugar en el que las vacaciones de febrero son prácticamente sagradas para ir a practicar cualquier cantidad de descensos desde la pista más difícil que uno pueda atreverse a tomar, y que la gente por aquí y por allá hable de las expectativas de medalla y de los partidos contra los reyes de la pista de hielo, pues sí, a una le da curiosidad y se sienta a la televisión, y más aún cuando el huso horario ayuda para seguir la mayor parte de las competencias.

Como siempre, lo que más disfruté fue el patinaje artístico. Lastimosamente, esta vez lo que más me gustó fueron los comentarios -bastante polémicos- del excampeón Candeloro y el imparable Nelson, quien sería como una mezcla entre Enrique Burak por sus conocimientos en las distintas disciplinas y un Antonio De Valdés por su buen humor y los años que lleva en la televisión local, pues los competidores me quedaron a deber en todas sus presentaciones con excepción de la competencia por equipos en la que realmente se lucieron. Por supuesto, a mi compatriota el mariachi Von Hohenlohe no le vi descender, apenas y en la clausura de los juegos recibió un comentario como "el chico de 55 años que representaba a México y el competidor de mayor edad en la competencia". No obstante, y aunque parezca extraño, por primera vez me emocioné al escuchar La Marsellesa ser entonada al haber un podio exclusivamente galo al igual que cuando vi ganar al chico Fourcade la presea áurea. ¿Será a caso que este país se ha ganado un trocito de mi corazón poco a poco?

Ahora ya empieza el turno de los juegos paralímpicos y aunque France Télévisions me prometió cobertura, creo que no hemos coincidido las transmisiones y mis ratos frente al televisor. Ojalá tenga oportunidad en los próximos días, pues esos sí nunca antes los he visto.

Mi deporte más extremo en la nieve: Caminar

Thursday, February 27, 2014

Le Robot de Cuisine

Désormais j'essayerai de partager un peu en français. Écrire dans une langue différente à la sienne peut être si douloureuse, mais à mon avis, il faut la pratiquer pour vraiment arriver à la dominer. Alors, je me lance, néanmoins, d'abord je m'excuse aux fautes surtout de grammaire que je suis sûre vous en trouverez. Par contre, je vous promets que les textes amélioreront au fur et à mesure que je me sens plus détendu dans la production à l'écrit dans la langue de Molière.

Bien, au clavier.

Ça fait quelques mois que j'ai décidé de m'acheter un robot de cuisine, et il ne s'agissait pas de n'importe quel robot de cuisine, mais celui que j'avais connu dès mon enfance chez ma copine Marian. Sa mère l'avait amené au Mexique de l'Espagne, et je me souviens qu'elle avait toujours dit que son robot faisait toutes les merveilles lesquelles on oserait imaginer. Puis, 20 ans plus tard environ, je dirais, une autre copine venait de quitter aussi l'Espagne pour aménager à Mexico avec sa famille et elle avait pris sa petite merveille avec elle. Moi, je venais d'être célibataire à nouveau et mes finances n'étaient prête pour me régaler avec un appareil comme celui-là, et en fait, j'avais tout que je pourrai en avoir pour cuisinier chez moi. Donc, j'ai oublié le truc. Cependant, je me trouve en France et étant donné le changement de voltage et qu'on avait décidé venir qu'avec l'essentiel, j'ai cuisiné pendant des mois avec quasiment aucun petit électroménager jusqu'au moment que la machine est venu à mes pensées.


J'ai cherché partout (c'est-à-dire par Internet) et me suis renseignée dans le domaine des robots cuisiniers. Voilà, la décision a été pris, mes copines au Mexique avait raison, le meilleur était l'allemand de fabrication française, car on peut vraiment faire tout dans le truc… des soupes, des plats, des gourmandises, je vous dites, TOUT !

Après avoir fait un peut d'économies, on l'a acheté et oui, même quand il a eu un avant dans ma cuisine sans ma petite Robotina (Rosie en Français, juste comme la femme de ménage des Jetson) je suis encore fasciné par mon robot. Je fais des glaces, des tartines, du pot au feu, et même des tamales mexicains. Et comme ma mère disait à l'époque quand elle m'a fait apprendre son fameuse Apple Strudel, il n'y a rien de mieux que savoir comment gérer et comment faire des petites astuces avec son électroménager pour profiter le plus que possible.

Tuesday, February 25, 2014

Thirty Years Later

During this European Adventure, and as I have been sharing with you in my previous posts, many faces, new and not so new, being with all of them eternally grateful from this moment on, for they have shared a moment or two with us their visit to the City of Love.

Today, I want to finish my series on friends and visitors with one that I am sure I will never forget. It was September, 1981 and started going to the big kids' school. It was big and scary, but it was alright, I couldn't deny it. I really didn't like my teacher, she screamed a lot, however, I remember liking the place altogether. My dad dropped me off every day a bit before 8:00 AM. Some say that it is in the school years where one creates the strongest links with friends, and this encounter is probably one of those which proves it right.

I don't actually remember how we became close, but I do remember she and I, together with another girl were a little harmless gang. And I dare to call us that because we spent a lot of time together, even our mothers were really good friends. Anyway, come the end of first grade the three of us went to another school for an admission test. We were all accepted, but I was the only one who didn't change schools. I never met with them again. They were lucky; they continued to share classrooms.

Then, Facebook came, and I most probably don't need to say much more. Little by little we re-connected, but never even talked about getting together. We each had our lives and we didn't take a moment to think about re-uniting.

Later, the big move. I find myself on the other side of the Big Blue, and what happens? Well, one of the girls announces more than two years after I have been in the land of Astérix & Obélix that she's coming. I react sending her a message to meet with her. She answers, but I never get the message. We try again before she returns to Mexico. We succeed!

The morning of the meeting I woke up, got ready, and honestly I don't know where time went or what I did. It was late, and I was angry at myself… I WAS LATE, GODDAMN IT!

In order to arrive as fast as possible I grabbed a cab and manage to be there only a few minutes after the rendez-vous. It was only 9:35AM or so. She hadn't arrived, whew! The hostess showed me to a table and I patiently sat down to wait for her while chatting with another one of our school friends via Whatsapp in Dublin. What a crazy world we live in now, I thought.

A moment or two later, she was there. She approached me by my first name. I turned a bit surprised; I recognised her voice. Astonishing! No time had passed? Yes, it had been thirty years since we had last seen each other. We sat down to have breakfast. We couldn't stop talking. Our conversation was about everything, every one, about life, about success, failure, what we have done in life so far, what we haven't done, we talked about our parents, our siblings; everything. When we realised being hungry again it was undeniable, it was a bit after 2:00 PM. We decided to leave and go elsewhere. Walked straight ahead, then left, probably also right. Suddenly, we were in front of the Opera House, where we decided to enter a little sandwich place on the corner of the street, since literally we just wanted to sit down again and keep on talking. By 5:00 PM I had to run and take care of the errands of the day before dinner. Time had flown so fast.

We agreed to meet again, hoping for it to be sooner rather than later. I promised to call her next time I visit Mexico; we cannot get together every 30 years, and hey, maybe this time we'll talk the third musketeer into joining for old-time sake.

Wednesday, February 19, 2014

Have We Met?

Soon it will be 30 months after the big move to what people around here call The Most Beautiful City in the World. I honestly think the statement is quite egotistical, though I cannot deny it is a very beautiful metropolis, nor that I have come to meet new and old friends like probably never before. I have realised that whenever we are static in their places of origin -including myself- we generally get together with the same group of people. It is only when someone we truly care about is abroad and lets us know he or she will be visiting that we arrange otherwise. As life starts making us turn right or left we leave people behind, and sometimes we don't understand why or when we stopped seeing someone we are or maybe were very fond of.

Like I said in my prior post, Getting Together with my Good Old Friends, as well as in the beginning of my text, this city has allowed me to meet with many people, but the truth is it has given the word 'visitors' a whole new dimension, and all of you who have come have brought something to our lives.

I have been introduced to former business colleagues and clients, as well as friends from when we were young. They have come from many corners of the globe, not only from Mexico -evidently, but also from other places from within Latin America and Europe, Africa, and even Asia. Colleagues with whom we might not have shared much more than a cordial salutation in the morning upon arriving to our desks have come and have shared with us a bit of their Parisian adventure. Friends have advised us with plenty of time in order for planning to take place and write the adventure together; they have also shared a bit of their vacation, and that pampers the heart quite a bit. Family has jumped into the airplane and have been dragged by our ecstasy to show them around every corner possible of the city. And last, but definitely not least, there have been those people who we have never met in person but with whom we share a friend, a family member, or a virtual connection via the Internet. And this is exactly the ones I shall highlight today.

It is now more and more common to electronically meet friends. I am sure my parents and grand parents would think my generation is literally nuts for planning coffee, drinks, or a touristic visit with someone you have actually never met before. And to an extent it sounds a bit insane, but then again, it has become a new way of meeting people. Hasn't it?

We started following each other via Twitter. Acquaintance of an acquaintance of mine who I met also through someone else… the circle of life. She used to live in Sceaux, where she was studying her Master's Degree, and which is located just outside Paris. Not many people know this place, so my attention was called upon immediately when she recognised my photograph from the local park. Months passed and we exchanged brief messages through the social network. She advised having plans to come visit and start working on her Ph.D. It was a splendid opportunity to meet and chat. Face to face and in the same time zone. I thought it sounded like a good plan.

We met for breakfast at a very Parisian tea house right across from the Tuileries. I arrived a couple of minutes after she did. We clicked. We couldn't stop talking. Nothing in common per se, but everything in parallel that made us even more curious to get to know each other. We met several times during her visit. We had never met before, and today I have a whole story with her. She's now part of my dear friends. Is that crazy or should we have met before?

Friends having Breakfast @ Angelina

Tuesday, February 18, 2014

Del invierno 2013-2014

Apenas terminaba el verano y todo el mundo comenzaba a hacer especulaciones cual bolsa de valores sobre el invierno que se avecinaba. En la televisión decían sería el más frío del último siglo e inclusive lo comentábamos en círculos sociales. A medio otoño ya se sentían las bajas temperaturas en el ambiente y la humedad, que en esta ciudad siempre es un factor al que se le debe dar especial importancia, hacían que de repente calaran los huesos. Recuerdo que en noviembre me reuní a comer con un par de mis asesoras en temas de migración y nos preguntábamos si estaríamos preparados para una temporada invernal como la que creímos estaba a la vuelta de la esquina. Con alguien más platiqué y me dijo que ella creía podríamos patinar sobre el Sena. Me sonó inverosímil, pero pronto comenzaron también a circular fotos históricas de la ciudad en las que la gente estaba con la nieve hasta las rodillas.

Pero con la llegada de diciembre y por ende el solsticio que marca el inicio del invierno también llegaron temperaturas cálidas para la estación. Ahora, ya en la segunda quincena de febrero hago un recuento y no encuentro más allá de cinco días en los que hayamos tenido temperaturas por debajo al punto de congelación. De hecho me parece que solo ha ocurrido debido al porcentaje de humedad, o sea, que no ha habido temperaturas congelantes per sé. Esta mañana, en el reporte del clima la chica indicó que estábamos con por lo menos tres grados por arriba de lo supuesto. El sol ha hecho apariciones bastante frecuentes y mis amigas en el círculo ártico con frecuencia han compartido que sentirse en plena primavera y que definitivamente el invierno europeo de 2013 no ha tenido un solo copo de nieve.

Por otro lado, volteo al oeste del Atlántico y veo ciudades que aunque están acostumbradas a tener nevadas, ésta cosa blanca no les ha dado tregua. Chicago y Nueva York son las que me tienen atónita, sin ignorar evidentemente que a todos mis amigos y familiares en México los he leído más gélidos que nunca durante las mañanas de enero. Normalmente ya estaría yo contando los días para escapar del frío y retorcerme cual lagartija bajo el sol azteca. Este año no tengo tanta falta de vitamina D. Definitivo, a Europa este año le robaron el invierno… ¿o no?


Thursday, February 13, 2014

Getting Together with my Good Old Friends

It's been weeks since I wanted to write something like this, since a blogger I follow has been writing a series entitled #MyFirst, and each week she talks about a specific subject that makes me remember my own firsts.

If you are interested in reading about Life & Other Crises, visit her blog. She is an Australian author I have become fond of reading for some time now. She writes about everything and anything about life, whatever sometimes most of us don't have the courage or the imagination to share, and well, since my blog is about me and my life, I identify myself with her.

But let me return to what I wanted to share today. Kerri -the author I was just introducing you to- wrote a couple of weeks ago about her first best friend and promoted readers and bloggers following her to share as well, and though I didn't do it at the moment, it made me think about all those friends with whom I've shared special moments. I remember my mom saying you could count your friends with one hand and have spare fingers, but my perception is that she decided it'd be better for me to figure it out on my own. And this is the result after more than 30 years of walking through thick and thin but lucky enough to never do it alone.

At the very beginning of my school days I used to go to a very little nursery school in my neighbourhood where I remember being fond of one of my teachers, a Chilean expat who was living in Mexico at the time due to her husband's work at IBM, and a tall girl named Lulu. I've always been a shorty, so she may have been average, but for me she was really tall. To date, I still remember where she used to live, and even when I go visit Mexico and pass in front of her gate I find myself wondering if in her soul she finds memories as heart-felt as I do. But then again, I haven't seen her since I started Kindergarten, so, who knows?

Then, as early as age 4, I started going to the school where I finished my high-school studies and I can say I met some people worth holding on to. Several have stayed in my life, others have come and are gone for good, and the best part of it all is that even though some have vanished just as our youth has begun to do so as well, they have found a way to make even greater come backs and we are starting to share adulthood together.

But being a Parisian has approached me to them as well, since I have come to visit some who moved to the Old Continent before I did, and it has been awesome to find myself sitting down having coffee or a glass of wine God knows where, and talk about grade school, everything we have done later in life and our plans for the future. Finding amicable faces in new cities is always very comforting, and this adventure has brought me several events of the sort, but without a doubt there have been some that have been even more exciting to the heart, specially because I share with each one of them a little piece of my history.

These encounters include Claudia. She was a gymnast and swimmer when we met. I was a trampoline diver. We stopped seeing each other when we were teenagers. We didn't meet at school, but at the local  sports club where we practiced our beloved disciplines, and since we were never really close, we didn't miss each other. However, the magic of the Internet and these Mexicans who always find a way to stay close, we re-met through a common friend via Twitter. When in Barcelona, we agreed to meet after we'd realised knowing each other from those sporty afternoons. The cruise ship arrived to the port of Barcelona and we had agreed to meet by the statue of Cristopher Columbus. When our eyes met, we were just able to smile and hug each other. The rest of the day was catching up and walking around downtown Barcelona as if we had made time stop. Her mother remembered me really well, though I was ashamed for not recalling her but until we walked down memory lane. We met again, now in Paris and with her husband. A blast!

Then, there was Madrid. And even though there was too much to see like in most European cities, there were also too many people from Remembrance Boulevard. There was my host, Emilia, who's really not blood-related to me but whom I love dearly like a real niece even before she'd been born. She was there as an exchange student and I just had to go visit her. In the middle, I organised the schedule to meet with Eréndira, the shorty one with perfect black curls from grade school. I hadn't seen her since our high-school graduation. She stepped out of the metro escalator and I recognised her immediately. The afternoon was too short. We spent a marvellous time, were caught up by her husband and beautiful baby girl Inés. El Retiro in a sunny afternoon with a pint of beer; the perfect combination to come up to date. I also met with Elisa, another friend from grade school, but Elisa and I hadn't seen each other since we were in our early teens. We knew bits and pieces of each other's lives after we had been schoolmates and started forming the jigsaw puzzle. We met in the morning and then had lunch after having jumped in the Madrid Cable Car. It was a real joy seeing her as well as she is. I stepped out of El Corte Inglés and we immediately recognised each other. Again, the heart beat fast and time stopped just for a little while. But Madrid had more in stock for me, and what a delight. There was Laura, my good friend from back in my days in the consulting world. We've kept in touch all along, and we had already met in Paris when she was visiting the in-laws in town. Nonetheless, it was splendid having met her and spent some time with her family as well. Last, but definitely not least, there was Paty. Paty is probably with whom I share the shortest story. I met her through my dear Casey, my soul sister. They used to work together, and she's one of those people with whom one may chat for hours about everything and nothing, from gossip to history and culture, and unfortunately we only had the chance to have gourmet-like lunch before having to run to the airport and jump into the plane. The truth is I loved being in Madrid, but from time to time I wonder if the reason is basically thanks to all these people I got together with while there; they made it all special and different.

And yes, people from here and there have come to Paris, but that's a whole other post.


How many cups of coffee can one have when
meeting a friend you haven't seen in many, many years?

Monday, February 10, 2014

Cruzando puentes

El año pasó rápido y aunque ahora que echo el tiempo para atrás parece que ha pasado mucho más de lo que cronológicamente puedo contabilizar, yo siento que fue como un abrir y cerrar de ojos. En realidad, cuando adolescente recuerdo alguien me dijo que después de haber cumplido 15 años la vida comenzaría a irse más rápido. Me pareció exagerado en ese entonces. Hoy, más de 20 años han pasado y presiento que estoy de acuerdo con tal aseveración que en su momento me pareció una locura. Cuando niña las semanas eran largas. No importa si hacía tal o cual cosa; la vida cambiaba a un ritmo pausado, bueno, eso siento hoy. Ahora, entre el ir y venir diario y la velocidad que el siglo XXI nos ha obligado a llevar gracias a la tecnología y al ritmo propio de la sociedad; del internet. Pero, ¿en qué se me ha pasado la vida?

Cierto es que en ese entonces no era yo capaz de imaginar todo lo que hoy forma parte de mi existencia. Y mucho menos de todas las vivencias ni de lo que va llegando y se va yendo de nuestra vida.

A pesar de ya haber terminado el mes de enero, a mí aún me queda un texto pendiente del 2013. Y hoy quiero hablar de los puentes que crucé, pues así les llamo yo a esas transformaciones que uno va teniendo cual oruga para convertirse en mariposa.

Resulta que el inicio fue difícil, hubo pruebas de paciencia, tolerancia, entendimiento y convivencia que honestamente creo no tuvieron el éxito que hubiéremos querido, así pues, tuvimos una nueva oportunidad para aprender la lección unos meses después. En esta ocasión, aunque fue más corto el tiempo, el resultado fue mucho mejor, y para el término del año puedo decir que dicho reto se logró como para figurar entre los palmarés del periodo. Mi mamá decía que fácil era sacarse una vez la máxima calificación, que lo difícil era mantenerla, así pues, crucé mi pequeño puente y ahora está en mí seguir escalando montañas para conquistar cimas más altas.

Evidentemente hubo más, pero siendo éste el más importante aunque aún pequeño para lo que aspiro conquistar bien vale resaltarlo individualmente. Espero este año traiga consigo aún más conquistas. Claro está serán más difíciles que las anteriores, pero con seguridad me traerán mayor satisfacción.

Friday, January 24, 2014

A Tribute to our Angels

As I promised a few weeks ago, this blog is multilingual now. And surely, I had to start with English.

Yesterday, a very good friend of mine posted that it had been 8 years since her father passed away, and I have to be honest that it struck me as lightning, because it made me think about all those who have gone to that Special Place we all want to get to, someday, but not just yet, at least for me. It made me think about those who I still think got there just a bit too early, because we surely would and could have enjoyed having them a tad longer among us. But, they had complied with their mission, I suppose, and it was time to go back home.

There are some people who at their forties, even fifties haven't faced the death of a loved one, of a friend, of anyone. I have. And to date I don't think it is a blessing, because they leave this void within; something impossible to fill. With time it gets better and we learn to live and later we even enjoy life without them and "feel" them right by our side. I don't quite yet understand how, but we do, and it feels nice, it caresses the heart and the soul.

In my thirty something years I have seen old and young be parted from their flesh and blood. And yes, I understand that it is part of life, nonetheless it makes me wonder when the best moment to leave the face of the Earth should be. Surely not as children; we have our lives ahead. Nor should it be when we become parents and our children are little. Kids need us just as our spouses need help in parenting. Then, we should all die old, but how old? No one wants to live to a hundred and useless or sick. It all sounds nonsense without a doubt. Everyone has his or her own time. However, the truth is that all those who have ceased to exist in life as we know it, keep on living in our hearts, they stay in our thoughts, in our feelings, and truly, they've all earned their wings because they have made us great human beings. Great men and women who, even though they are physically far away, at least for what I can say, continue providing us with their pearls of wisdom in one way or another. And yes Liam, they may come and tickle us from time to time. Your mama's right! My mama comes to visit as well sporadically, and finds a way to make herself present. So, even though we miss them, wish they were here just for five minutes, and even though death has perfected all of them in our memories and thoughts, they are and will always be our angels.

Cheers to them for their legacy continues through us!


Sunday, January 19, 2014

Volviendo a romper las puntas


Grandes sautes, écartés, assemblé soutenu, piqué, rond de jambe, dégagé, plié, saut de chat, glissade, pirouette en dehors et en dedans… sí, todos resonaban en mi mente, pero mis piernas, brazos y cabeza hacían que pareciera yo gallina descabezada en el corral, ni más, ni menos, a pesar de que yo quería parecer Odette en El Lago de los Cisnes y tener la habilidad del clásico Pas de quatre del mismo ballet.

 



Como pudo quedar evidente en mi texto del pasado mes de julio "Del día que me dolieron hasta las uñas de los pies", la danza fue parte importante de mis años formativos y mis pretensiones para el otoño era que volviere a serlo. Ahora bien, el que tomara su lugar de honor fue fácil, ahora que saber dónde iba cada parte del cuerpo en cada ejercicio, esa, sería una historia completamente diferente; ni siquiera yo me sorprendí por haber tenido problemas de coordinación y ejecución desde la barra. Ya para la hora del adage y las variaciones lo más sensato hubiera sido sentarme y ser espectadora. Pero, mi terquedad ganó. Afortunadamente, y justo como la octogenaria profesora dijo, todo ha ido regresando paulatinamente y con la práctica cotidiana voy tomando control de los giros, las extremidades y para estos momentos ya casi siempre logro ir acompañando a la música y no correteándola como al inicio del verano. 

Ahora, además de seguir progresando para aspirar a parecer esa estrella de la Ópera de París o del Royal Ballet que algún día pude haber soñado ser, la segunda parte del reto llegó. La que más esperé y a la vez más temía no sólo poder, sino atreverme a llevar a cabo. No hay bailarina que no flote, y para flotar hay que volver a comenzar. El fortalecimiento comenzó el día uno, cuando sudé la gota gorda y sentía no poder más. Continúa con mi trabajo diario. Así pues, emprendí camino a la mítica tienda Repetto ubicada en 22, Rue de la Paix cuyo departamento dedicado a la danza clásica cuenta con profesionales que a esta amateur parecía irreal. Con una barra y una chica que me pedía hacer un dégagé à la seconde al tiempo que me preguntaba por mi talla de calzado y el tipo de horma que buscaba para ofrecerme la zapatilla más adecuada para mi confort, en cosa de 15 minutos y con bolsa en mano salí muy orgullosa de mi compra. Era momento de sentarme a coser con delicadeza resortes y cintas de satén para luego romper las puntas cuidadosamente y flotar, esperando con mucho menos dolor que el que recordaba haber sufrido en la adolescencia.

Esperando mi turno en la boutique de Repetto
22, Rue de la Paix

Saturday, January 18, 2014